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Investigación con bacterias de la Antártica lleva a dos alumnas hasta Suecia


Omayra Toro y Naomi Estay y su profesora Roxana Nahuelcura tienen experiencia en concursos científicos. Además de ganar el Junior Water Prize, en febrero del 2013, las tres pudieron visitar la Antártica luego de ser premiadas con el primer lugar de la Feria Antártica Escolar, que organiza el Instituto Antártico Chileno. En esa instancia, las alumnas pudieron tantear en terreno una serie de hipótesis que más tarde las ayudaron en la elaboración de su proyecto con bacterias. Vieron, por ejemplo, “que el grado de contaminación de petróleo no era tan tenue como pensamos en un principio”, explica Estay.


“Búsqueda de microorganismos antárticos capaces de degradar fenantreno para uso en biorremediación de suelos y aguas contaminadas con hidrocarburos aromáticos policíclicos” se llama la investigación con la que Omayra Toro y Naomi Estay obtuvieron el primer lugar del concurso Junior del Agua que organiza la Dirección General de Aguas. Y aunque el nombre hace suponer que detrás del proyecto hay una serie de científicos especializados en la materia, lo cierto es que las autoras son dos amigas que actualmente cursan 4° medio en el Liceo Javiera Carrera de Santiago. Ambas comparten el gusto por la biología y disfrutan de “leer libros, intercambiar datos y analizar el mundo que nos rodea”, comenta Naomi.

En términos simples, su investigación -que se impuso por sobre otras 24- busca disminuir el impacto medioambiental que produce el petróleo en las costas chilenas. Para ello las estudiantes se dedicaron a analizar distintas bacterias presentes en la Antártica y vieron cuáles tenían la capacidad de degradar un compuesto de los hidrocarburos llamado fenantreno.

“Siempre estamos buscando ferias en las que participar, porque son una buena forma de establecer contactos y conocer a aquellas personas interesadas en lo que a uno le gusta. De hecho, supimos de este concurso porque conocimos a alguien que había participado en el Junior del Agua antes”, explica Naomi. Tras eso, “con mi compañera nos pusimos a investigar y averiguar sobre temas que tuvieran que ver con recursos hídricos y que estuvieran en boga”.

La ayuda de su profesora de biología, Roxana Nahuelcura, fue indispensable. Fue ella quien guió a las niñas durante el proceso de definir una hipótesis y un marco teórico, además de ser la persona que recorrió laboratorios y universidades buscando un científico que las asesorara.

“Dimos con el profesor José Manuel Pérez, de la Universidad de Chile, y toda la parte práctica las niñas pudieron hacerla en su laboratorio. El trabajo de ellas conmigo consistía en juntarnos todas las semanas después de clases para ver cómo avanzaban”, cuenta Nahuelcura. En todas esas reuniones, las niñas debían llevar una bitácora donde registraban sus avances.

Pasajes a Estocolmo

Ganar el premio a nivel nacional permitió a las alumnas y a su profesora acceder al Stockholm Junior Water Prize, feria científica que se va a realizar en Suecia a principios de septiembre. Allí las alumnas deben “armar un stand, que se cierra al público por 15 minutos cuando el jurado viene a visitarlas. Ahí les piden hacer una presentación de 10 minutos y cinco se dedican a preguntas”, comenta Roxana Nahuelcura.

Además de estar preparando diálogos y un póster, “hemos estado practicando el inglés. Los grupos chilenos han tenido problemas con eso antes, así que estamos poniendo todo nuestro esfuerzo en expresarnos y contestar bien”, indica Naomi.

No es lo único: además de practicar un segundo idioma, Omayra y Naomi han estado leyendo sobre protocolo. Esto, porque además de pasearse entre otros representantes escolares y científicos de todo el mundo (son 30 los países que participan), ambas estudiantes fueron invitadas a conocer en persona a la princesa de Suecia durante su paso por ese país.

Fuente: El Mercurio / INACH

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