Cuenca de Magallanes /
Faro San Isidro – Fuerte Bulnes

Las formaciones rocosas en las zona del Faro San Isidro y del Fuerte Bulnes pertenecen a la denominada Cuenca de Magallanes. Esta se encuentra en lo que hoy es la Región de Magallanes y Antártica Chilena, extendiéndose hacia Argentina.

Desde el Cretácico al Plioceno (ver escala geológica) se formó la Cuenca de Antepaís de Magallanes, rellenada primero con sedimentos marinos y luego en el Terciario también con sedimentos terrestres. En la parte más profunda la cuenca tiene alrededor de 7 kms. de sedimentos. Mayoritariamente estos sedimentos son finos y arenosos.





¿Qué es una Cuenca de Antepaís?

Una Cuenca de Antepaís se asocia con una depresión, ubicada frente a una cadena montañosa en desarrollo y generada por el choque de placas tectónicas (pueden ser continentales y oceánicas). Esta montaña durante su crecimiento, va aumentando el peso sobre la placa continental, doblándola hacia abajo. Este doblamiento se traduce en un aumento en la profundidad de la cuenca adelante del frente montañoso. La forma de esta cuenca es la de una cuña que se adelgaza a medida que nos alejamos de la montaña. Estas cuencas sedimentarias se forman en escalas de tiempo que oscilan entre millones y cientos de millones de años).

¿Qué es un fósil y cómo se origina?

En las capas sedimentarias que se ven en la Cuenca de Magallanes, en especial en el Fuerte Bulnes o en San Isidro, se pueden encontrar huellas de movimientos de animales. También se ven amonites, pero no son muy abundantes. Además de fósiles visibles, estas rocas también contienen microfósiles que se pueden ver en un microscopio.
Recordemos que los fósiles son los restos o señales de la actividad de organismos. Los restos de organismos en general son conservados en rocas sedimentarias. Un fósil no sólo puede ser una planta, una concha o un esqueleto de algún animal, sino también puede ser la huella producida por un animal (por ejemplo, pisadas o excavaciones de animales en el sedimento, dejadas mientras se movían o comían).
La fosilización, que es un proceso físico-químico que cambia la composición del organismo y lo transforma en un cuerpo rocoso o mineralizado, requiere millones de años, aunque, por definición, restos o señales de organismos que tengan más que 10,000 años son fósiles.

Los amonites

Corresponden a una subclase de moluscos cefalópodos extintos que existieron en los mares desde el Devónico hasta el Cretácico (ver escala geológica).
Los cefalópodos son una clase de invertebrados marinos que se componen de una cabeza y tentáculos. Pulpos, calamares, sepias y nautilus forman parte de este grupo. La concha de los amonites consiste de aragonita, una de las formas cristalinas del carbonato de calcio (CaCO3).
Se supone que los amonites se movían con un principio de repulsión: el animal absorbe mucha agua y la expulsa en una forma rápida y eso le da el impulso para moverse.