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Adelanto Boletín Antártico Chileno: Entrevista a Hong Kum Lee

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Publicado
30 de dic del 2013

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Los presentes a la última reunión general del Consejo de Administradores de Programas Antárticos Nacionales (COMNAP), realizada en Seúl, quedaron impresionados al conocer el avance del programa polar coreano con sus flamantes instalaciones en Incheon, el éxito en la construcción del rompehielos científico Araon y el inicio de la construcción de la nueva base continental Jang Bogo. Igualmente, sabían que detrás de ese éxito había una mujer que supo conducir al Instituto de Investigación Polar de Corea (Korea Polar Research Institute, Kopri) durante los últimos seis años para superar tamaños desafíos. Esa mujer era la Dra. Hong Kum Lee, actualmente Investigadora Científica Principal de Microbiología, de la División de Ciencias Biológicas del Kopri.

¿Cuál era la situación del Kopri cuando usted asumió como Directora General?

Hong Kum Lee (HKL): Teníamos un gran problema. En primer lugar, no teníamos nuestro propio campus, no teníamos las instalaciones adecuadas para la investigación, en Corea. En segundo lugar, nosotros planificamos la construcción de un rompehielos;  en esa época yo no tenía mucha experiencia en relación a rompehielos (risas), pero lo que sí podía hacer era organizar el proceso. En tercer lugar, estaba el plan de construir una nueva base en el continente antártico. Entonces, esas eran las tres grandes “tareas” para mí. El gobierno de Corea tuvo un interés muy grande por la ciencia polar y mi preocupación fue conseguir fondos para financiar estas obras.

Durante los últimos seis años el Kopri duplicó los fondos destinados a investigación, llegando este año 2013 a más de 100 millones de dólares.

¿Cómo explicó a las autoridades y al público coreano la necesidad de estas obras?

HKL: Como Corea era un país en desarrollo en ese tiempo, efectivamente se trataba de montos importantes. Por suerte, el ministro de Ciencias y el ministro de Asuntos Marítimos mostraron un interés muy grande para invertir en fondos de investigación en ciencia polar. En esa época éramos parte del Instituto Coreano de Investigación y Desarrollo del Océano (Korea Ocean Research and Development Institute, KORDI). Hice algo de relaciones públicas, presenté lo que hacían los científicos en la base King Sejong, cómo vivían durante el invierno en la isla Rey Jorge, etc.

La gran explosión “antártica”, digamos, se produce cuando Jai-Gyu Jeon, un joven estudiante de doctorado en el Kopri, muere en un accidente en la bahía Fildes (7 de diciembre de 2003). A causa de su muerte, la gente en Corea supo lo difícil y duro que es investigar en las regiones polares. Él fue como un símbolo. Si visitas la base King Sejong, puedes encontrar una estatua de Jai-Gyu Jeon. Esto hizo que la actividad polar se volviera muy conocida en Corea. Antes de eso, yo hablaba y hablaba sobre la necesidad de un rompehielos, pero luego de esta tragedia la gente se acercó y dijo “sí, deberíamos construir un rompehielos”.

¿Cuáles fueron las principales dificultades que usted enfrentó para llevar adelante estas obras y cómo logró hacerlo con éxito?

HKL: En Corea no teníamos muchos años de experiencia en el Ártico o en la Antártica y los mismo sucedía con la construcción de rompehielos. Otros países, como Noruega o Finlandia, sí tenían esa experiencia para hacerlos. La construcción de buques es el ramo industrial más importante en Corea, pero sin mucha experiencia en buques especiales, como un rompehielos, pero entonces el gobierno de Corea decidió que se construyera el rompehielos en un astillero coreano.

¿Lo asumieron como un desafío propio?

HKL: Exactamente. Durante el proceso tuvimos ciertas dificultades, porque este rompehielos era un rompehielos de investigación y no se sabía muy bien cómo instalar los equipos, los laboratorios. El primer año fue muy difícil. Por ejemplo, tuvimos discusiones sobre qué motores instalar: un grupo decía que los motores estaban bien y otro decía que debían cambiarse. En ese momento, yo asumí como Directora General y decidimos unificar todas las opiniones y, al mismo tiempo, preparar los fondos de investigación asociados al rompehielos, es decir, pensar en qué tipo de ciencia deberíamos hacer con esta plataforma.

Yo abrí, puse todos los borradores, papers y reportes sobre la mesa. Cada semana el departamento de Construcción debía presentar un reporte de una o dos páginas, que tenía que ser público y compartido entre los miembros del Kopri, del ministerio de Asuntos Marítimos, del gobierno, etc. No más secretos, toda la información debía ser pública. Y nadie nos atacó, porque todos se sentían parte del proyecto. Así pudimos realizar esta tarea con éxito y lo mismo sucedió con la elección de un lugar adecuado para nuestra nueva base. Cuando no tuvimos suficiente financiamiento para esta expedición, recibimos mucha ayuda de nuestros vecinos Chile, Rusia, Australia, Alemania, etc. Lo mismo pasó con la construcción del buque: invitamos a expertos de Alemania, Rusia, Estados Unidos, Australia, etc., de quienes obtuvimos un montón de experiencia.

En los asuntos polares, ninguna nación puede hacer las cosas por sí sola; necesitamos de la cooperación internacional. En este sentido, la cooperación internacional fue clave para nuestro éxito, junto con el apoyo de nuestro gobierno. En ese momento fuimos afortunados, porque el presidente era Lee Myung-bak, quien había sido hace unos diez años el director de la empresa constructora Hyundai, la misma que construyó nuestra base King Sejong.

Además fue un momento en que cobraron importancia temas como el cambio climático y el calentamiento global, y en que entramos a una sociedad global, y la ciencia antártica y la actividad polar permitían mostrar a Corea en una dimensión internacional.

¿Existe algún otro logro, además de estas tres obras (el campus del Kopri en Incheon, el rompehielos Araon y la preparación de la base Jang Bogo), que usted quisiera agregar?

HKL: Lo que quise hacer fue una plataforma para la ciencia. Además de esas tres obras, está el Centro Coreano de Datos Polares (Korea Polar Data Center, KPDC), con el cual el Kopri desarrolló un nuevo estilo de centro de datos. Por ejemplo, las muestras biológicas: en otros centros de datos tú puedes obtener información biológica, pero en el KPDC tú puedes obtener también los materiales, las muestras biológicas y no biológicas (microorganismos, genomas, etc.). Es muy diferente.

Otro tema es el Ártico. Hace tres años organizamos una cumbre científica ártica para que la ciencia del Kopri en esta área fuese conocida por los países árticos. Fue un gran evento para nosotros.

¿Cuáles son los próximos desafíos para el Kopri en la Antártica?

HKL: Queremos establecer una red científica y logística, por ejemplo, para establecer transectas. Tenemos el caso de la isla Rey Jorge, donde hay muchas bases, con buena logística, pero la ciencia es muy débil. Veo que cada país está haciendo el mismo tipo de investigación. Está bien que alguien tome muestras en un lugar, pero es mejor tomarlas en lugares diferentes.

Por Reiner Canales C.

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