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Conexiones geológicas entre la Península Antártica y Patagonia Occidental

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Publicado
3 de oct del 2009

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Boletín Ciencia eca

Por: Doctora Teresa Torres.

El proyecto “Conexiones Geológicas entre Antártica Occidental y Patagonia desde el Paleozoico Tardío: Tectónica, Paleogeografía, Biogeografía y Paleoclima” pretende demostrar que la Península Antártica estuvo adosada al borde occidental de Patagonia hasta el Mesozoico inferior (251 a 200 millones de años atrás), y que con posterioridad migró hacia su posición actual impulsada, primero, por los procesos conducentes a la apertura del Mar de Weddell y, posteriormente, por la expansión del fondo oceánico en el Mar de Scotia.

Este proyecto Año Polar Internacional (2007-2008) es un “Anillo” Antártico, financiado por el Programa Bicentenario de Ciencia y Tecnología de CONICYT, dura 3 años y alcanza un monto total de 450 millones de pesos, incluida la logística aportada por el INACH (Boletín 25, n. 1). Se trata de un proyecto multiinstitucional y multidisciplinario presentado por un grupo de investigadores de la Universidad de Chile, liderado por la autora, y en el que participan además investigadores y profesionales del Servicio Nacional de Geología y Minería, la Universidad de Concepción, la Empresa Nacional del Petróleo, el INACH y estudiantes de pregrado y de doctorado.

En la primera campaña, realizada el verano 2007, se procuró la obtención de datos en la Patagonia Chilena, las islas Shetland del Sur y la Península Antártica sobre paleomagnetismo, edad de las rocas y procedencia sedimentaria, asociando estos datos con hallazgos recientes o pasados de registros paleontológicos de fauna y flora. La expedición involucró a 21 personas organizadas en diferentes grupos.

PATAGONIA TERRESTRE: PRIMEROS HALLAZGOS DE REPTIL MARINO, PECES Y FÓSILES VEGETALES

El grupo de Paleobotánica y Paleoclima del Holoceno (hace aproximadamente 11.550 años) estuvo constituido por Teresa Torres, Jacobus Le Roux, Marcelo Galleguillos, Marcelo Solari, Rodrigo Otero y Gonzalo Huerta (fig. 1). Sus tareas principales fueron:

  • Investigación de terrazas glaciales en los alrededores de cerro Castillo y los lagos El Toro, Sarmiento y Laguna Amarga.
  • Investigación de morrenas glaciales y la deformación subglacial en el lago El Toro.
  • Estudio geológico de los trombolitos en la costa del lago Sarmiento.
  • Asistencia al investigador Patricio Moreno y su equipo con el muestreo de sedimentos lacustres en un lago del Parque Torres del Paine.
  • Asistencia al estudiante Esteban Sagredo en la interpretación de los depósitos glaciales al norte y sur de Puerto Natales.
  • Elaboración de una columna estratigráfica y muestreo al NE de Puerto Natales.
  • Investigación de afloramientos al Sur de Punta Arenas.

Al grupo de paleobotánica le interesaba incursionar en el cerro Dorotea, cerca de Puerto Natales, señalado en la literatura científica como portador de plantas fósiles. Los hallazgos en paleontología casi siempre se realizan por azar o suerte. Así, por intuición, elegimos una ladera diferente. Marcelo Galleguillos, un verdadero sabueso fosilífero, encontró restos vegetales y un fragmento de tronco de una monocotiledónea. Algo decepcionados por la poca envergadura de los fósiles vegetales, escuchamos súbitamente un grito: “Vengan a ver lo que encontré”. Rodrigo Otero, ayudante del curso de Paleontología del Departamento de Geología de la U. de Chile, había hallado una gran placa con osamentas de un reptil marino. El fósil fue clasificado como un plesosaurio de la familia Elasmosauridae, quedó depositado en el Museo del Milodón, en Puerto Natales, y se está elaborando la información científica que dé cuenta del valor del hallazgo (fig. 2).

Nuestro siguiente destino, el lago Sarmiento, tiene una importancia científica incomparable por la presencia de trombolitos (estromatolitos perforados, sin estructuras internas), organismos situados en el origen de la vida. El nivel del lago está bajando año a año, dejando al descubierto estas colonias calcáreas de organismos (fig. 3). La visita fue coordinada por Marcelo Solari, quien realiza investigaciones allí para su doctorado en conjunto con el biólogo alemán Alessandre Airos, doctorante de la Universidad de Stanford. Se encuentran estromatolitos vivos en contados lugares, como en bahía Shark, Australia Occidental, o en las aguas termales del Parque Nacional Yellowstone. Estas estructuras calcáreas macroscópicas con apariencia de arrecifes, existen en estado fósil desde hace 3600 millones de años y han sido más conocidas desde la década de los 60 cuando se hicieron estudios en material viviente en Australia y se reconoció su origen orgánico. Hoy se sabe que los organismos formadores de estromatolitos son cianobacterias asociadas a algas, con la particularidad de fotosintetizar los alimentos y liberar oxígeno a la atmósfera. Los estromatolitos pueden entregar una gran cantidad de información que permite la reconstrucción de paleoclimas, paleoambientes, aspectos ecológicos y físico-químicos, entre otras herramientas útiles para conocer la historia de la Tierra. De allí el interés que revisten estas investigaciones.

Lea texto completo en Boletín Antártico Chileno (julio 2007).