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Investigador del INACH participa en estudio en el seno Almirantazgo

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Publicado
6 de oct del 2014

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Punta Arenas, 6 de octubre de 2014. La zona austral de Chile se extiende a lo largo de 84.000 km de costa, el equivalente a dar dos veces la vuelta al mundo a la altura del Ecuador, e incluye más de 3.000 islas, razón por la cual conforma uno de los ecosistemas marinos de fiordos más complejos e importantes a nivel global. Representa una de las zonas de mayor riqueza biológica marina del país, particularmente en cuanto a la presencia de invertebrados, aves y mamíferos marinos.

Dado que su extraordinaria diversidad de vida marina sustenta actividades económicas que resultan claves para la Región de Magallanes (como la pesca artesanal e industrial y el turismo de intereses especiales), diversas instituciones científicas trabajan en forma colaborativa desde hace algunos años para develar algunos misterios de las especies que allí viven.

Particularmente se está trabajando en el seno Almirantazgo, lugar que se destaca por la presencia de una diversidad de depredadores tope – que están en la cima de la cadena trófica – antárticos y subantárticos. Este gran fiordo se ubica en la costa occidental de la isla grande de Tierra del Fuego, rodeado por los parques Karukinka (un área protegida administrada por la Wildlife Conservation Society– Chile, WCS) y Alberto de Agostini (administrado por la CONAF).

Desde el 2012, la WCS, el Instituto Antártico Chileno (INACH) y la Fundación Natura Patagonia iniciaron un estudio para determinar cuáles son las áreas de alimentación de una pequeña colonia de albatros de ceja negra. El Dr. Alejandro Vila, director científico de la WCS, comenta que fue descubierta allí en el 2003.

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Esta es una de las aves marinas más grandes, puede medir hasta dos metros con sus alas extendidas y, en general, vive en colonias ubicadas en islas oceánicas. El Dr. Javier Arata, especialistas en aves del INACH, explica que la colonia del Almirantazgo es la única de aguas interiores conocida por la ciencia a nivel mundial. “Es una colonia pequeña y única, condiciones de gran importancia para su conservación y para el manejo como un atractivo para el turismo de intereses especiales”, contextualiza Arata.

Esta especie nidifica y se reproduce en un pequeño islote, entre la primavera y el verano, pero luego pasa el resto del año en el mar alimentándose. Si bien se conocen los movimientos y áreas de alimentación de muchas colonias de esta especie, este no es el caso de la ubicada en el seno Almirantazgo.

Para monitorear su movimiento, se adaptaron pequeños receptores GPS que se utilizan en carreras outdoor porque son livianos. Durante el período en que están incubando sus huevos o alimentando a los polluelos durante el crecimiento, los adultos se turnan en estas tareas. “Mientras uno está presente en el nido, el otro se encuentra comiendo en el mar. Esto facilita la colocación, antes de partir a un viaje de alimentación, y recuperación de los equipos, después de su regreso”, indica Ricardo Matus, investigador de la Fundación Natura Patagonia.

Como los albatros se sumergen como máximo hasta dos metros de profundidad, estos dispositivos funcionaron muy bien. De esta forma, comentan los especialistas, se pudo determinar que los albatros se alimentan en las aguas de los canales y fiordos, principalmente dentro del mismo seno, entre los 36 y 45 km desde la colonia, con una distancia máxima alcanzada de 174 km. Los viajes de alimentación duraron entre 18 y 26 horas, recorriendo distancias de hasta 432 km, dentro del estrecho de Magallanes y llegando casi a la altura de Punta Arenas.

El estudio además determinó que, a diferencia de las colonias oceánicas, los individuos de Tierra del Fuego se están alimentando en aguas interiores, cerca de su colonia, “pues especímenes que han sido seguidos con transmisores en Diego Ramírez viajan entre 1300 y 1500 km, mientras que los albatros estudiados en el islote Albatros viajan menos de 200 km”.

“Estas diferencias con otras colonias resaltan la importancia del área de nidificación del Almirantazgo, como así también el desafío que implica su protección”, agrega Dr. Alejandro Vila de la WCS.

Un asombroso viaje

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El seno Almirantazgo también es utilizado por un pequeño grupo de ejemplares de foca elefante o elefante marino del sur, tanto para reproducirse en la primavera como para mudar su pelo entre el verano y el otoño. Esta especie es la foca de mayor tamaño a nivel mundial, pues los machos pesan cerca de tres mil kilogramos y miden cinco metros de largo, y las hembras pesan entre 300 y 900 kg.

Se reproducen en la costa y forman harenes de hasta 130 hembras, monopolizados por un macho dominante. Durante su vida pelágica, bucean día y noche para alimentarse de calamares y peces, alcanzando profundidades de hasta 1500 metros. Si bien existen registros históricos de esta especie en las costas chilenas, entre el cabo de Hornos y el archipiélago de Juan Fernández, en la actualidad, según las investigaciones realizadas por la Fundación CEQUA, sólo se ha registrado su reproducción en el Almirantazgo.

Sobre el particular, Jorge Acevedo, biólogo marino del CEQUA, expresa que en esta área se ha registrado la presencia de ejemplares que fueron marcados en las colonias reproductivas de la península Valdés y Malvinas, como así también el avistamiento de ejemplares que fueron marcados en años previos dentro del mismo seno.

En el 2011, la WCS inició un estudio con transmisores satelitales, con apoyo del Institute of Marine Sciences (Universidad de California, Santa Cruz, Estados Unidos). Los equipos utilizados se pegan en la cabeza del animal después de la muda.

Como los elefantes marinos realizan inmersiones de 20 a 30 minutos de duración, cuando salen a respirar, el equipo queda fuera del agua y transmite una señal con la posición a un satélite, por lo cual se puede reconstruir su ruta migratoria. Al regresar nuevamente a tierra para mudar el pelo, en la temporada siguiente, el equipo se desprende junto con el pelo.

Sobre los resultados, Alejandro Vila cuenta que, asombrosamente, Jackson y Steve, dos machos juveniles que se equiparon con estos transmisores, recorrieron más de 28000 km a lo largo de un año, “la distancia ida y vuelta que separa a Santiago de Moscú, para regresar nuevamente al sitio en el que fueron inmovilizados”. A lo largo de su viaje recorrieron tanto aguas interiores como oceánicas del Pacífico sur y se destaca la precisión con la que navegaron en los fiordos y canales de la zona austral de Chile. Ambos ejemplares navegaron hasta la isla de Chiloé, buceando y alimentándose durante tan extenso recorrido.

Otro estudio llevado a cabo recientemente mostró que se requiere implementar buenas prácticas de uso turístico para evitar provocar disturbios y asegurar que esta especie sea manejada adecuadamente como un atractivo en la zona.

Además, se sabe que en el seno Almirantazgo conviven pingüinos penacho amarillo, de Magallanes y rey, y cormoranes, entre otras aves; lobos marinos de uno y dos pelos, focas leopardo, ballenas jorobadas y sei, delfines australes y chilenos, toninas overas y otras especies de invertebrados de gran valor como recursos pesqueros (huepos, ostiones y centollas, entre otros).

Dada esta diversidad de fauna marina, según los investigadores, para el manejo sustentable del seno Almirantazgo el siguiente paso será involucrar en un trabajo conjunto a actores del ámbito público y privado. “De manera tal que los magallánicos y los turistas puedan disfrutar tanto de su paisaje como de su riqueza faunística”, enfatizan.

Wildlife Conservation Society  e INACH