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“Felizmente, la mayor parte de las especies y poblaciones de ballenas se han recuperado o están en proceso de recuperación”

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Publicado
9 de oct del 2014

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El Dr. Luis Pastene es el actual director de la División de Prospección y Investigación del Instituto de Investigación de Cetáceos de Japón, país donde vive desde 1985. Este biólogo marino de la Universidad de Concepción y doctor de la Universidad de Tokio ha participado en doce expediciones científicas internacionales y estuvo recientemente en Punta Arenas para integrar el Grupo de Trabajo de Seguimiento y Ordenación del Ecosistema, del comité científico de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA). Fue esta la ocasión que aprovechamos para conversar con él y saber más sobre los cetáceos y su relación con el kril, elemento clave en el ecosistema antártico.

¿Qué tan importante es la relación del kril con los cetáceos?

Luis Pastene (LP): El kril antártico (Euphausia superba) es la principal fuente de alimentación de las grandes ballenas que migran a la Antártica en el verano austral. Del consumo de kril depende su estado de nutrición y, por lo tanto, el crecimiento individual y poblacional. Del kril también dependen algunas especies de pinnípedos, aves y peces y, por lo tanto, el kril antártico, en particular su abundancia, es clave en la dinámica del ecosistema antártico.

¿Qué especies de cetáceos dependen del kril?

LP: Las grandes ballenas de barba que migran a la Antártica en el verano austral, como la ballena azul (sub-especies Balaenoptera musculus intermedia o ballena azul verdadera o antártica), la ballena de aleta (B. physalus), la ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) y la ballena minke antártica (B. bonaerensis).

¿Cuánto kril come una ballena jorobada, por ejemplo?

LP: No hay estimaciones de la cantidad de kril consumido por la ballena jorobada. En el caso de la ballena de aleta, el consumo de kril diario por individuo en la Antártica es de, al menos, 300-400 kg. Hay más información en el caso de la ballena minke antártica. En esta especie el consumo de kril diario por individuo es el siguiente: macho inmaduro, 83.7 kg; macho maduro, 181.7 kg; hembra inmadura, 138.7 kg; hembra preñada, 325.5 kg.

¿Qué está sucediendo con las poblaciones de ballenas en la Antártica?

LP: La mayor parte de las grandes ballenas fueron sobreexplotadas durante el siglo pasado por la ballenería comercial. Como una consecuencia, la abundancia de las especies al término de la ballenería comercial se redujo a un porcentaje muy bajo respecto a la abundancia original, 2 % en el caso de la ballena jorobada, 5 % en el caso de la ballena azul verdadera, 21 % en el caso de la ballena de aleta y 19 % en el caso de la ballena sei. La caza comercial de la ballena minke antártica solo comenzó en la temporada austral 1971/72 y las cuotas de caza fueron reguladas por la Comisión Ballenera Internacional (CBI), por lo que la abundancia se mantuvo en niveles altos.

Felizmente, la mayor parte de las especies y poblaciones se han recuperado o están en proceso de recuperación. Por ejemplo, la población de ballenas jorobadas de Australia occidental presenta una abundancia de 28.000 animales (cifra similar a su tamaño antes de la explotación comercial) y su tasa de crecimiento es de 9.7 % anual. Datos de la misma población obtenidos en el área de alimentación sugieren una abundancia de 29.067 animales y una tasa de crecimiento del 13.6 %.

En el caso de la ballena azul verdadera, la abundancia actual sigue constituyendo un porcentaje muy bajo de la abundancia antes de la explotación comercial: 2.300 animales en toda la Antártica (de una población original de 200.000). La buena noticia es que la población está aumentando a una tasa anual del 8.2 %.

La ballena minke antártica fue explotada solo por un corto tiempo y bajo las regulaciones de la CBI. Su población se ha mantenido abundante. La estimación más reciente arroja una cifra de 515.000 animales en toda la Antártica y la población se ha mantenido estable en el tiempo.

Si se están recuperando, ¿a qué se debería?

LP: A las medidas de conservación impuestas por la CBI. La moratoria en la caza comercial de la ballena azul, de aleta, jorobada y sei fueron impuestas en 1964, 1976, 1963 y 1979, respectivamente. Entonces ha pasado un periodo de entre 35 y 50 años desde el término de la caza comercial durante el cual las especies y sus poblaciones se han ido recuperando a diferentes tasas de crecimiento.

¿Hace cuantos años vive en Japón?

LP: Llegué a Japón en octubre de 1985. En abril de 1986 ingresé al Instituto de Investigación Oceánica de la Universidad de Tokio para llevar a cabo los cursos de maestría y doctorado, los cuales fueron completados en marzo de 1991. Desde abril de 1992 trabajo en el Instituto de Investigación de Cetáceos en Tokio.

¿Cuáles son sus principales temas de estudio?

LP: Como director de la División de Prospección e Investigación del instituto, mi principal tarea actual es la coordinación del trabajo de investigación de ballenas llevado a cabo por las diferentes secciones y laboratorios del instituto (biología, ecología, dinámica poblacional, genética).

Mi especialidad es la genética poblacional de grandes ballenas, en particular de las ballenas minke y de Bryde. Aplicamos técnicas genéticas basadas en ADN mitocondrial y ADN nuclear (basado en microsatélites) para investigar la estructura poblacional dentro de una especie (número de poblaciones y distribución espacial y temporal). También realizamos investigación sobre relaciones filogenéticas entre las diferentes especies de ballenas de barba y aplicamos técnicas genéticas para resolver problemas forénsicos.

Departamento de Comunicaciones y Educación
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