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Punta Arenas y un puerto antártico para Chile

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Publicado
25 de nov del 2014

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Pienso, como la mayoría de los magallánicos, que Chile y la ciudad de Punta Arenas son la principal puerta de entrada a la Antártica occidental, así como lo son Australia, Nueva Zelandia y Sudáfrica, de la Antártica oriental.

Este sello lo llevamos desde los orígenes de la exploración de ese territorio, el último continente en ser descubierto. Nuestra ciudad fue referencia de casi todas las primeras expediciones, tuvo un papel fundamental como punto de partida de los viajes de personajes como Adrien de Gerlache, Jean-Baptiste Charcot, Robert Scott, Olaf Glyden, Luis Pardo, Sir Ernest Shackleton, Sir Hubert Wilkins, Richard Byrd y Finn Ronne.

En la actualidad esa condición se ha profundizado. La capital de la Patagonia sigue siendo un puerto estratégico para las expediciones que navegan el océano Austral. El número de naves científicas que pasan por puertos magallánicos ha aumentado de 28 en 2003 a 49 el año 2013.

De los 29 programas antárticos nacionales, 20 (incluido Chile) operan en el sector de la península Antártica y 19 tienen a Punta Arenas como ciudad base. Esta situación claramente representa una oportunidad de desarrollo económico, cultural y científico para el país y el Instituto Antártico Chileno (INACH).

Pero para sacar mayor provecho a esta realidad, pienso que debemos dar el siguiente paso: transformarnos en un país antártico.

¿Qué nos falta para cumplir con ese objetivo señalado por el Padre de la Patria, Don Bernardo O’Higgins Riquelme, primero, y luego por Don Pedro Aguirre Cerda, como Presidente de la República, al dejarnos la tarea histórica de llegar a convertirnos en un país antártico?
Entiendo que dimos el primer paso al trasladar el INACH desde Santiago a Punta Arenas, voluntad política de Don Eduardo Frei Ruiz Tagle y de Don Ricardo Salles González, presidente de la República e intendente de Magallanes de la época, respectivamente.

El segundo paso, a mi juicio, es convertir a Punta Arenas en una ciudad puerto de verdad y, así, transformarla en el desembarcadero de los rompehielos de la ruta polar.

En la economía global el tráfico marítimo es predominante y la actividad polar no es la excepción. Los buques se han convertido en gigantes del transporte y los puertos han evolucionado para darles un adecuado servicio, liderando profundos cambios en las costas y en el plano urbano de las ciudades, en general.

El puerto antártico de Punta Arenas debería ser moderno, con capacidad para atender y proteger a los grandes buques de la Armada de Chile, a las flotas pesqueras de altura y de mediano y bajo calado, y a los grandes cruceros turísticos.

Además, vecina a los muelles del puerto, debería existir una marina para proteger a los veleros que empezarían a llegar en gran número a nuestra ciudad. A ello podríamos sumarle un hermoso rodoviario a la altura de las grandes ciudades que viven de la actividad portuaria.

Asmar Magallanes y la Empresa Portuaria Austral (EPA) son un buen ejemplo a seguir para planificar el astillero y la futura dársena, respectivamente. Las agencias marítimas con sede en el estrecho de Magallanes, junto con la EPA, deberían encabezar una cruzada patriótica para convertir a Punta Arenas en el terminal portuario más importante y austral de América del Sur.

Una buena señal ha dado el actual gobierno con el anuncio en el Plan Especial de Zonas Extremas al incorporar el proyecto “Diseño estudio de mareas y modelo de gestión dársena de Puerto Mardones”.
Sin embargo, debemos ir más allá. En ese sentido, hago un llamado a la comunidad de Magallanes a fin de iniciar una campaña ciudadana, junto con el Gobierno Regional, para convencer a las autoridades del nivel central y a nuestros parlamentarios, a dar un salto en el progreso y convertir a Punta Arenas en una verdadera ciudad puerto.

A mi juicio, mientras Punta Arenas no funde un sistema portuario moderno, no podrá asumir un rol como puerta de entrada a la Antártica en forma eficiente y eficaz.

Los otros aspectos para llegar a ser un verdadero país antártico los veremos más adelante. Siempre hay que empezar por el principio.

Por Anelio Aguayo Lobo
Departamento Científico. Instituto Antártico Chileno