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Diálogos en Escudero: Manuel Gidekel

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Publicado
12 de feb del 2015

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Manuel Gidekel es uno de los investigadores fundamentales para entender el desarrollo de la biología molecular en la ciencia antártica chilena. Nació en 1961, en Argentina. En 1986 se titula de ingeniero agrónomo en la Universidad Nacional de Rosario, Argentina. En 1996 se doctora en Ciencias en el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados, del Instituto Politécnico Nacional, México. Actualmente trabaja en la plataforma de investigación y desarrollo “Creative bioscience” y su proyecto en el Programa Nacional de Ciencia Antártica se denomina “Nueva molécula antineoplásica de Deschampsia antarctica”. Ha viajado 17 veces al Continente Blanco, siendo su primer viaje el año 1999.

¿Tienes un cálculo de cuánta gente ha venido a la Antártica gracias a tus proyectos, desde estudiantes a investigadores invitados?

Manuel Gidekel (MG): Deben ser más de 50.

Si pudieras hacer una síntesis de la ciencia antártica por década desde tú punto de vista, ¿qué dirías del 2000?

MG: De lo que nosotros hacíamos en el 2000, empezamos con la parte molecular de Deschampsia antarctica (pasto antártico), estudiando los genes y las proteínas, estudiando la expresión de los genes, estudiando la genómica.

¿Y del 2010?

MG: Empezamos a hacer metabolómica, nuevas moléculas, nuevos materiales y la parte de bacterias.

Actualmente, ¿en qué estás trabajando?

MG: Ahora tenemos dos proyectos simultáneos: uno sobre nuevas moléculas que tienen una actividad antineoplásica que sirven para el cáncer y que ya han sido probadas. Como la planta es difícil de cultivar, postulamos a un proyecto Corfo para hacer la síntesis química de las moléculas y en estos momentos se están haciendo las pruebas en animales en España.

¿Qué tan importante es la colaboración internacional en tu forma de trabajo?

MG: Es muy importante, nos gusta hacer outsourcing de la investigación, y la colaboración científica permite avanzar muy, muy rápido. Para nosotros es fundamental.

¿En qué sentido acelera las cosas?

MG: Ellos tienen mucha experiencia, entonces buscamos el especialista en cada área y dentro de ellos se mueven muy rápido y como es una actividad adicional es muy barata.

¿Con quién estás ahora?

MG: Con Michael Parella, es entomólogo y el director del Departamento de Entomología de la Universidad de California-Davis.

En un plano más personal, ¿qué significa estar en la Antártica en este contexto?

MG: Cuando volví se me puso la piel de gallina de nuevo. Los que venimos a la Antártica somos dos: los que vienen la primera vez y no vuelven nunca más, o los que necesitamos venir en forma masoquista todos los años. Yo soy de los segundos. Me gusta venir, me hace muy bien, me hace pensar distinto. Siempre el mismo problema: saco fotos y nunca la foto refleja lo que vi; vuelvo con una nueva cámara y tampoco sale. Es darse cuenta de que es algo superior. Uno le empieza a encontrar permanentemente el sentido a la creación.

¿Superior en qué sentido?

MG: Como Mike, un día dijo en el glaciar Collins: ¿saben qué hay bajo la piedras? Para nosotros debajo de las piedras no hay nada y aparecieron millones de bichos. Él los ve, él está entrenado para verlos. Yo no los veía y ahora los veo por todos lados. Hoy estuvimos en la isla Ardley y vimos cómo le da de comer la mamá pingüino le da de comer al polluelo, es extraordinario. Sin molestarlos, desde lejos, con los lentes uno ve imágenes que son alucinantes.

¿Qué visión tienes de la base Escudero hoy en día?

MG: Siempre tengo la misma. En Punta Arenas, le decía a una persona del INACH: “hagas lo que hagas, no va a salir bien”. No lo digo en forma jocosa, sino que es muy difícil, no depende de uno, es como una relación que a veces uno tiene con su pareja. No depende de que nos pongamos de acuerdo, depende del clima, depende de otros factores.

¿Qué sientes tú al ver una base con tanta gente en relación a lo que había sido tu experiencia anterior?

MG: Por un lado, es un éxito, pero, por el otro lado, falta manejar la ansiedad. Es decir, la base tiene una capacidad y esa capacidad hay que respetarla, porque justamente estamos en un lugar hostil. Entonces cuando uno transgrede ciertas reglas, después falta agua, comida, platos, lugar… Y si el plan quinquenal del INACH es crecer en compartir la ciencia con más investigadores a nivel mundial, entonces hay que seguir ampliando la base.

Departamento de Comunicaciones y Educación
Instituto Antártico Chileno.