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Diálogos en Escudero: Francisco Fernandoy

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Publicado
20 de feb del 2015

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Francisco Fernandoy (34) es geólogo de la Universidad de Concepción, con un doctorado en Alemania; actualmente trabaja en la Universidad Andrés Bello y tiene a su cargo el proyecto “Reconstrucción climática de alta resolución en la zona norte de la península

Antártica”, financiado por Fondecyt y el INACH.

El año 2002 viajó por primera vez a la Antártica, como parte de un proyecto de la invetsigadora Silvia Palma, en la isla Livingston. Desde entonces, ha estado 10 veces en el Continente Helado.

Francisco Fernandoy en la extracción de un testigo de hielo en el glaicar La Paloma (foto de D. Rutllant).

¿Puedes sintetizar la investigación que están realizando?

Francisco Fernandoy (FF): Es parte de un proyecto que intenta hacer una reconstrucción climática de la zona norte de la península Antártica en base a la señal química que está en el hielo. Para eso extraemos testigos de hielo de profundidad y que permiten ver el pasado y analizar elementos químicos e isotopos de elementos como hidrógeno y oxígeno que tienen relación con los parámetros ambientales. Al variar los paramentos ambientales varía esta composición y podemos reconstruirla en el pasado.

¿En qué rango temporal?

FF: El problema de la península Antártica es que cae mucha nieve, hay mucha acumulación, entonces no podemos ir tan al pasado. Calculamos que si perforamos 200 metros, que es nuestro objetivo en la península Aantártica, deberíamos tener entre 100 y 150 años de información.

Y los testigos que han podido sacar hasta ahora, ¿de qué profundidad son?

FF: Son de 15 a 20 metros, en la isla Rey Jorge y en la península Antártica y en estos testigos hemos visto precipitación de 4-5 años, a los 20 metros. Más o menos coincide con los que calculamos de la tasa de acumulación del lugar.

En esta temporada también fuiste al glaciar Unión. ¿Es primera vez que vas a dos lugares distintos en una misma temporada?

FF: Sí, primera vez que participo en dos expediciones distintas en una misma temporada. Es un poco agotador prepararse logísticamente para las dos expediciones.

¿Son muy distintas?

FF: Sí, distinto el clima, las condiciones, la forma de operar. Acá en la península estamos en la latitud 62 sur y nosotros llegamos a los 80 grados, fue el punto más al sur que llegamos. Son condiciones distintas. Allá está recién empezando la actividad, todo es menos elaborado, estuvimos 2 semanas sin agua, solo con la que se produce allá que se congela rápidamente. No se puede almacenar mucha agua. La base es más helada.

¿El glaciar Unión es parte del mismo proyecto?

FF: Sí, pero la diferencia es que allá la acumulación es mucho menor, por lo tanto, aunque sea con un testigo muy corto, vamos a tener un registro histórico temporal mucho más largo. Entonces eso nos va a dar una mirada más general de la evolución climática de la península. Acá en el norte de la península la resolución temporal es menor, pero anualmente es mucho mayor, vamos a poder ver eventos durante un mismo año.

¿Es tu primera vez en Escudero?

FF: Generalmente pasamos por acá para ir a campamentos. Este es el punto obligado. Hemos ido de aquí a O’Higgins, otras veces al glaicar Collins, etc.

Francisco Fernandoy junto a los integrantes de la X Expedición Antártica Escolar en el domo Bellingshausen, isla Rey Jorge, en la preparación para extraer un testigo de hielo.

¿Qué te ha parecido la actividad acá en Escudero debido a la cantidad de gente?

FF: Súper interesante la cantidad y variedad de gente con proyectos distintos, además de los chicos de la Expedición Antártica Escolar. Es una visión un poco distinta a otros años, antes era algo más centrado en los proyectos y menos interacción, ahora hay más comunicación entre todos.

Sobre colaboración internacional, ¿qué tipo de relación has podido desarrollar en tu proyecto?

FF: Este proyecto es la continuación de mi trabajo de doctorado que hice en el Instituto alemán de investigación polar, el Alfred Wegener Institute (AWI), y esa idea del proyecto evolucionó un poco y vienen los contactos desde ahí. Estamos con investigadores alemanes, ahora estamos con Ulrike Falk, de la Universidad de Bonn.

El contacto surgió durante mi doctorado allá. Ella trabaja hace harto tiempo en las islas Shetland en estaciones meteorológicas. Queremos expandir ese registro meteorológico en la península y también la colaboración con el instituto AWI, con facilidades que aún no tenemos en Chile, por ejemplo, el laboratorio de procesamiento de testigos de hielo, aunque esto está en idea del Centro Antártico de Punta Arenas. Como no está eso todavía, entonces enviamos los testigos a Alemania, los procesamos y vamos a hacer los análisis químicos allá y parte acá.

¿Cuántos años llevan en el proyecto?

FF: Este es el segundo año, me queda un año más por el proyecto Fondecyt, el próximo es el último año.

¿Tienes algún resultado hasta el momento?

FF: De los análisis químicos, no. En febrero me voy al laboratorio en Alemania a procesar los testigos, pero sí tengo resultados de los estudios geofísicos del lugar, con radares de penetración que nos han permitido determinar el espesor del hielo en el lugar que estamos trabajando que no conocíamos y así nos dimos cuenta de que hay 350 metros de hielo en el lugar en que estamos trabajando que el plateau Laclavère.

También pudimos ver que la topografía del lugar es apropiada para trabajar, no hay cerros emergiendo en el fondo y eso nos dice que el registro que estamos haciendo no va a tener mucha distorsión.

Este año haremos una segunda etapa de radares distinta que nos va a poder mostrar la estratigrafa del hielo. El año pasado vimos solamente el espesor y el fondo bajo el hielo, y esta vez veremos cómo es el hielo en sí.

Departamento de Comunicaciones y Educación
Instituto Antártico Chileno.