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Publicado
31 de may del 2010

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La atmósfera global puede ser tomada como un motor de calor, manejado por el exceso de calentamiento en los trópicos y enfriamiento en altas latitudes, con el correspondiente transporte de calor entre los trópicos y los polos. Por lo tanto, la atmósfera antártica hace las veces de “sumidero” del calor del hemisferio sur y, de este modo, ejerce considerable control sobre la circulación de la atmósfera en latitudes altas y medias. La enorme cantidad de hielo y nieve depositada en el continente antártico hace disminuir la temperatura, así como la menor radiación solar en el techo de la atmósfera y la alta reflexión solar sobre el hielo y nieve (alto albedo) permiten un mayor proceso de enfriamiento. Cualquier inestabilidad en la dinámica de la circulación atmosférica o de sus factores puede provocar un efecto drástico en el clima y en el nivel del mar de todo el mundo.

La Antártica ejerce también una importante influencia sobre la circulación oceánica global. El aire frío que fluye hacia fuera del continente enfría rápidamente las aguas superficiales del océano Austral, facilitando procesos de hundimiento de aguas que dan como resultado la formación de aguas profundas que se mueven hacia el norte y afectan la circulación de los océanos a escala global.

En cuanto al comportamiento climático del continente mismo, se caracteriza por tres aspectos claramente definidos: bajas temperaturas permanentes, escasa precipitación pluviométrica en la gran meseta interior y fuertes e incesantes vientos.

La Antártica experimenta dramáticos efectos estacionales por el ángulo de inclinación de la Tierra. Es el continente más frío del mundo: la temperatura de pleno verano en el Polo Sur llega a ser similar a la de pleno invierno en el Polo Norte. Tal es así que en la estación antártica soviética “Vostok” se registró la temperatura más baja medida alguna vez en la Tierra: -89,2 °C, el 21 de julio de 1983, superando la marca anterior de -88,3 °C medida en la misma base el 24 de agosto de 1960. En pleno Polo Sur, en la base norteamericana Amundsen-Scott, es común registrar temperaturas que sobrepasan los -50 ºC (que es la temperatura promedio anual para el continente antártico). Así, por ejemplo, en septiembre de 1995 se registraron -78,2 ºC como si fuera algo apenas fuera de lo normal.

Se distinguen 2 grandes tipos de clima:
 
Desértico Polar. Se da en el 98% del continente antártico, principalmente en la zona del plateau polar. La temperatura media es de –49 °C y las precipitaciones son siempre sólidas y no caen al año más de 5 cm, valor mucho más bajo que varias regiones desérticas del mundo. Las precipitaciones van disminuyendo de la costa al interior, casi desapareciendo en el polo.

Polar Oceánico. Se da sólo en el 2% del continente antártico, principalmente en la costa. Las temperaturas son bajas y con suaves veranos cortos, pero con una alta humedad. Las temperaturas oscilan entre 8 a –30 ºC, con un promedio anual siempre inferior a 0 ºC. Las isotermas (líneas de igual temperatura) aumentan gradualmente a medida que se avanza hacia el norte, para quedar en una media anual del aire de casi 5 °C en la zona de la Convergencia Antártica. Las precipitaciones son abundantes, tanto líquidas como sólidas. Durante 10 meses del año estas regiones están cubiertas por nieve. Presentan las peores condiciones atmosféricas estando prácticamente todos los días cubiertos. También se presentan los vientos catabáticos, que vienen del interior descendiendo del hielo a grandes velocidades.

Precipitación

La Antártica recibe el menor porcentaje de precipitaciones del mundo, por lo que se considera el continente más seco. Sin embargo, para sorpresa de muchos es el continente que guarda la mayor reserva de agua del planeta. La precipitación no es estacional y cae mayoritariamente en forma de nieve. La zona de la Península Antártica e islas adyacentes es la más húmeda, en tanto que en la costa propiamente continental menos húmeda suelen caer entre 200 y 250 mm de lluvia durante el año.

En general, la precipitación media anual para toda la Antártica es de 100 mm (de nieve), con un equivalente de agua de apenas 30 mm. Lo anterior justifica que se considere a este continente como uno de los desiertos más secos del orbe. Por su parte, la zona del Mar de Ross es la más seca de todo el continente antártico.

En cuanto a humedad del aire, la zona de la Península Antártica mantiene una media superior al 80%, en tanto que en la costa continental, al igual que en las cadenas montañosas interiores y en los valles secos la media es inferior a ese porcentaje.

Vientos

Es el continente más ventoso del mundo, llegando a más de 320 km/h. La colosal capa de hielo que cubre prácticamente todo el continente es una fuente poderosa de aire frío, el cual, adquiriendo la forma de fuertes vientos, baja hacia la costa, barriéndola. Sin embargo, los vientos prevalecientes soplan en forma permanente desde el Oeste.

Los entendidos explican lo anterior afirmando que en el interior del casquete polar existe un centro de alta presión; el aire al llegar allí es súper enfriado y, por lo tanto, obligado a desplazarse hacia el exterior, hacia una especie de “cinturón” de baja presión. En su trayectoria, el aire ya convertido en viento es desviado hacia la izquierda, merced a una fuerza conocida como de Coriolis (por la rotación de la Tierra). Es característico que donde existen hondonadas, canales o glaciares, este viento tome la dirección de su eje, aumentando la velocidad al pasar por lugares estrechos.

Las ventiscas asociadas a sistemas frontales son bastante comunes en toda la zona de la Península Antártica, incluyendo los archipiélagos vecinos. Con una duración que puede variar de algunas horas a varios días, estas ventiscas suelen alcanzar velocidades de 50 nudos o más (casi 100 km/h o más).

Nubosidad

En la misma área peninsular se observan variados tipos de nubes, pero la más típica es la llamada “stratus”, que tiene forma de una capa extensa que cubre todo el cielo a bajas alturas. Los períodos de cielo completamente despejado difícilmente duran más de 24 horas.

Visibilidad

Diversos fenómenos, tales como lloviznas, nevadas y ventiscas, reducen frecuentemente la visibilidad horizontal. Igualmente esta reducción suele ocurrir a veces a causa de nieblas de diversos tipos y orígenes, a pesar del fuerte viento.