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La comunidad presenció el retorno al país de los fósiles de ictiosaurios encontrados en el glaciar Tyndall

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Punta Arenas, 14 de mayo de 2016. Tal como se aseguró en su momento, finalmente están de regreso al país los restos fósiles de ictiosaurios hallados en el glaciar Tyndall y que fueron llevados a Alemania para su análisis y estudio. En una emotiva ceremonia, estos restos fueron presentados a la comunidad en el Instituto Antártico Chileno (INACH).

El año 2006, el Dr. Wolfgang Stinnesbeck, paleontólogo alemán de la Universidad de Heidelberg, era colaborador del Dr. Marcelo Leppe, actual jefe del Departamento Científico del INACH, en investigaciones en la Región del Bio-Bío. En ese entonces, Judith Pardo, egresada de Biología de la Universidad de Magallanes, mostró a Stinnesbeck los resultados de su tesis de pregrado con ictiosaurios identificados en forma preliminar en el glaciar Tyndall, Parque Nacional Torres del Paine.

Así surgió el proyecto “Ictiosaurios del Jurásico tardío/Cretácico temprano en el Parque Nacional Torres del Paine, Chile austral”, financiado por la Fundación Alemana para la Investigación (DFG), el Ministerio Federal de Alemania de Educación e Investigación (BMBF), y ejecutado por la Universidad de Heidelberg (Alemania) en conjunto con el Instituto Antártico Chileno (INACH) y con el apoyo de la Corporación Nacional Forestal (CONAF). Este proyecto realizó una expedición prospectiva en 2007, que fue el inicio de otras expediciones y estudios de los ictiosaurios, su ambiente y su tiempo, entre los años 2008 y 2012.

Después de enormes esfuerzos logísticos, se logró extraer cuatro de los 46 esqueletos descubiertos. Uno de ellos debió ser enviado a Alemania, debido a las dificultades técnicas que involucraba su preparación y estudio en Chile, y porque Judith Pardo comenzaba sus estudios de doctorado en Heidelberg analizando ese material. El fósil fue identificado con el código CPAP0001, con el que se inauguraba la “Colección Paleontológica de Antártica y Patagonia”, del Instituto Antártico Chileno (INACH), en Punta Arenas, donde también se almacenó el resto del material obtenido del glaciar Tyndall.

Según Leppe, la preparación en laboratorio fue, a pesar de la experiencia y recursos técnicos de Alemania, bastante compleja, debido a lo extremadamente duro de la roca contenedora de los fósiles por su alto contenido de sílice. Sin embargo, la estadía en Europa permitió usar tecnologías de punta en el Instituto Paul Scherrer (Suiza), como tomografía y radiografía de neutrones a algunas porciones del esqueleto para poder observar los huesos que no están expuestos, sin siquiera tocar el material. Este examen permitió corroborar que aún se encuentran contenidas en la roca partes articuladas del esqueleto, tal como se había inferido en terreno.

Tyndall, un lugar clave en la paleontología mundial

Entre los años 2007 y 2010 se registraron 46 especímenes de ictiosaurios en un sector del glaciar Tyndall, que había quedado descubierto por el retroceso del hielo. Estos especímenes se encuentran virtualmente completos y articulados.

Se han registrado ictiosaurios de diferentes rangos etarios (adultos, juveniles, neonatos y una hembra con un embrión en gestación), lo que hace pensar que debieron haber cazado en grupos familiares de diferentes edades.

Tanto la concentración, la diversidad y la excelente preservación de los ictiosaurios son únicas en el mundo para el período Cretácico, posicionando a la localidad del glaciar Tyndall y a la región de Magallanes entre los lugares más selectos de la paleontología mundial.

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¿Qué son los ictiosaurios?

Los ictiosaurios fueron reptiles que durante 150 millones de años vivieron en los mares del planeta, mientras los dinosaurios dominaban la tierra firme, desapareciendo hace 90 millones de años, al menos 24 millones de años antes que los dinosaurios. Su tamaño en algunos casos superaba los 15 metros. Al igual que los actuales reptiles acuáticos, necesitaban respirar aire atmosférico, pero, a diferencia de ellos, no necesitaban salir del agua para poner sus huevos, incubando internamente sus huevos y pariendo a sus crías directamente al agua.

Los especímenes de ictiosaurios identificados corresponden a ictiosaurios del tipo oftalmosáurido. Estos aparecen a fines del periodo Jurásico hasta el Cretácico temprano. Se caracterizan por poseer un diámetro ocular grande, cuerpos abultados y una expansión digital anteroposterior en las aletas, entre otras características.

¿Cómo murieron estos ictiosaurios?

La localidad es parte de la Formación Zapata (152 a 139 millones de años). De acuerdo a la litología, la fauna asociada reconocida y los diferentes niveles en los que los ictiosaurios han sido encontrados, se puede establecer que los ictiosaurios vivían en la plataforma a los pies de una quebrada cañón o submarino donde cazaban peces y belemnites.

Movimientos telúricos habrían causado derrumbes submarinos en el borde de la cuenca, los que debieron haber sorprendido repentinamente a los ictiosaurios, arrastrándolos en corrientes de turbidez (con gran contenido de sedimentos) a grandes profundidades en poco tiempo. Las bajas concentraciones de oxígeno y la desorientación debió impedir su salida a superficie. Las altas presiones en la profundidad habrían provocado el colapso del tórax, ahogando a los ictiosaurios. Los cadáveres fueron rápidamente cubiertos por el fino sedimento preservándolos hasta la actualidad.

La comunidad podrá observar los restos fósiles de estos reptiles marinos en el hall del INACH los días lunes 16, martes 17 y miércoles 18 de mayo de 08:30 horas a 13:00 y de 13:30 a 17:30.

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Fotos terreno ictiosaurios 2009 478

 

 

Por Harry Díaz

Departamento de Comunicaciones y Educación
Instituto Antártico Chileno

CP 37/2016

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