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La ballena azul, el mamífero más grande por primera vez en Magallanes

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Publicado
16 de mar del 2018

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prensa

P1130292La ballena azul varada en Punta Delgada. Foto: Museo de Historia Natural de Río Seco.

Punta Arenas, 16 de marzo de 2018. Como un hito histórico fue calificado el varamiento de un ejemplar de ballena azul (Balaenoptera musculus) en el sector terminal de Punta Delgada, a 167 kilómetros al norte de Punta Arenas.

Anelio Aguayo, investigador del Instituto Antártico Chileno (INACH) y experto en cetáceos, considera este hecho como una buena noticia, a pesar del deceso, agregando que “es una sorpresa muy grata tener el registro de esta especie por primera vez en las aguas del estrecho de Magallanes. Desde hace cincuenta años se ha intentado registrar a este cetáceo, pero no se podía, principalmente, porque durante el siglo pasado fue el cetáceo más cazado por las empresas balleneras”.

El animal, que se encuentra varado desde el 17 de febrero, ha sido resguardado por el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) en conjunto con el Museo de Historia Natural de Río Seco. Dentro de ese grupo, participan los biólogos marinos Benjamín Cáceres y Gabriela Garrido, junto a Miguel Cáceres, licenciado en Artes, quienes han estado trabajando con los restos de la ballena en el sector de Punta Delgada y destacan la relevancia para la investigación local.

En cuanto a la llegada de la ballena al estrecho de Magallanes, esta es incierta, ya que las poblaciones vienen del Atlántico sur, Pacífico sur, del hemisferio sur, océano Índico, por lo que anunciar su ruta migratoria resulta complejo para los investigadores; sin embargo, Aguayo estima que el ejemplar proviene de la población del Atlántico.

 Procedimiento

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Desposte de la ballena azul. Foto: Museo de Historia Natural de Río Seco.

En casos de varamientos de cetáceos, se da inicio al protocolo a cargo de Sernapesca, en el que además participó la médica veterinaria, Olivia Blank, especialista en el área de la necropsia, junto al apoyo de los integrantes del Museo de Río Seco.

“Una vez que vara el animal, va un equipo de veterinarios y biólogos para tomar las medidas de la especie, tomando muestras de los tejidos y todos los órganos internos posibles, como también la piel, grasa y barba. Posteriormente, se inicia el desposte o descarnado de la ballena, en nuestro caso, utilizando cuchillos de cocina, con lo que se va sacando la capa de piel, grasa y músculos; con ello se aliviana el peso para transportar el cuerpo”, detalla Benjamín Cáceres.

Causas preliminares

 Este ejemplar de ballena azul era un espécimen juvenil hembra, de 20,7 metros de largo, de entre 30 y 40 toneladas de peso y que, a pesar de su delgadez, se encontraba en buen estado de salud. De hecho, se estima que el animal varó vivo, dado que se evidenció un edema pulmonar, acúmulo anormal de líquido dentro de los pulmones, junto al haber botado sangre por sus narices o fosas nasales.

Una de las versiones que explicarían el varamiento del cetáceo es el posible hostigamiento de un grupo de orcas (Orcinus orca) en las aguas del sector. Esto se habría sumado a las complejas condiciones de corrientes y profundidad del lugar, circunstancias que complicaron la maniobra del cuerpo del animal, por lo que se habría asfixiado por su propio peso.

Otra versión sugiere la muerte por inanición del cetáceo, causa que concordaría con la delgadez que presentaba. Sin embargo, de acuerdo con las observaciones de la necropsia realizada por Olivia Blank, se concluye que este era un espécimen saludable. Además, al examinar sus ovarios se evidenció la presencia de un folículo, indicio que se presenta previo a la ovulación, hecho que por tanto descartaría la inanición, ya que una hembra no ovularía si estuviera con escasa alimentación.

“Mientras tanto, los análisis al contenido del estómago demostraron que no hubo presencia de algas nocivas, aquellas que provocan la marea roja, como tampoco se tienen registros de ese fenómeno en las aguas ni otras especies afectadas en el sector, acorde a los monitoreos realizados por el Servicio de Salud e Instituto de Fomento Pesquero de Magallanes. Respecto a la posibilidad de algún trauma provocado por alguna embarcación, esta queda descartada debido a que no se avizoraban golpes o heridas externas en el animal”, explica Aguayo.

Caza de ballenas azules

Durante la primera mitad del siglo XX, la caza de ballenas azules alcanzó críticos niveles. Por ejemplo, se estimaba en cerca de 200.000 especímenes en la Antártica a inicios del siglo pasado, mientras que en la actualidad la población se calcula en alrededor de solo 3000 ejemplares.

Dada la catástrofe que resultaba esta práctica, la Comisión Ballenera Internacional (CBI), creada en 1946, determinó el fin de la cacería comercial de ballenas azules, la cual se hizo efectiva en la temporada 1982-83. Asimismo, la población de ballenas azules también se encuentra protegida para la cacería con fines científicos y, de esta manera, su población crece y se recupera anualmente, siendo ejemplo de ello el registro del primer espécimen en las aguas del estrecho de Magallanes en 2018.

Finalmente, se espera que su esqueleto sea transportado al Museo de Historia Natural de Río Seco, lugar donde se encuentran los restos de las ballena Sei (Balaenoptera borealis) y franca austral (Eubalaena australis), donde podrá ser visitado por la comunidad en el futuro.

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Foto: Museo de Historia Natural de Río Seco.

Por Pedro Andrade

Departamento de Comunicaciones y Educación

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