Instituto Antártico Chileno

Investigadores del proyecto tomando muestra de sangre a sujeto de estudio en Instalación Sanitaria de Base Pdte. Eduardo Frei Montalva, Antártica Chilena

Vivir en altas latitudes: estudian riesgos por deficiencia de vitamina D en Patagonia y Antártica

Ud esta en: home > noticias > Vivir en altas latitudes: estudian ...
Publicado
20 de mar del 2018

Buscar por

eca prensa

                                                                                                                Dr Borzutzky en Segundo Simposio Internacional de Deficiencia de Vitamina D en la PatagoniaDr Borzutzky en Segundo Simposio Internacional de Deficiencia de Vitamina D en la Patagonia.

El pasado miércoles 7 de marzo se realizó en Punta Arenas el Segundo Simposio Internacional de Deficiencia de Vitamina D en la Patagonia. Una de las novedades la presentó el Dr. Arturo Borzutzky (Pontificia Universidad Católica de Chile), quien investiga este problema en la Antártica, más precisamente en la población de la base Frei, en la isla Rey Jorge.

 ¿Por qué en Antártica? Chile, como todos sabemos, es un país largo, muy largo, en realidad, con un gradiente latitudinal que parte en Visviri (latitud 17º) y llega hasta el polo sur (latitud 90º). Prácticamente, ningún país en el mundo tiene un gradiente tan extenso. Por otro lado, diversos estudios muestran que en Chile prevalece en forma generalizada una deficiencia de vitamina D (VD) en la población, pero en porcentajes que aumentan de norte a sur, con índices alarmantes en la región de Magallanes: solo un 3% de la población tiene niveles normales de VD y la mitad de los magallánicos tendría deficiencia severa. En esta zona se da una paradoja, porque durante mucho tiempo han existido campañas de salud pública para proteger a la población de los potenciales daños de la radiación UV, incentivando la protección por medio de vestimenta adecuada y cremas solares; el resultado no buscado es que esto dificulta la sintetización de VD en la piel de los típicamente “paliduchos” magallánicos. El problema, no obstante, es de escala global, ya que se estima que más de un ¡billón! de personas tendría deficiencia de VD.

 La VD es una hormona sintetizada en la piel luego de exposición a radiación ultravioleta, por lo que también se la conoce como la “hormona del sol”. Su función biológica más conocida es la de mantener niveles normales de calcio y fósforo en la sangre. La deficiencia de esta vitamina predispone a pérdida de masa ósea y coincide con la prevalencia de múltiple enfermedades, incluyendo cáncer, riesgo cardiovascular, autoinmunidad, infecciones respiratorias y alergias.

Borzutzky y su equipo se preguntaron qué pasaría en la Antártica, donde la población está expuesta a menos radiación solar. Su proyecto “Efectos del medioambiente antártico en los niveles de vitamina D y biomarcadores de riesgo de la salud de sus habitantes”, fue adjudicado en el XXI Concurso Nacional de Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica Antártica (fondo que se abrirá en las próximas semanas; más información en www.inach.cl), con un monto de $34.000.000, además de su inclusión en la Expedición Científica Antártica, organizada cada año por el INACH. La iniciativa de la Pontificia Universidad Católica de Chile, cuenta con la colaboración del Instituto Milenio de Inmunología, la Fuerza Aérea de Chile (que administra la base Frei) y la Universidad de Harvard.

 “La Antártica es un muy buen modelo desde muchos puntos de vista, tiene una población bastante recluida, que puede servir para estudios de diversa índole y puedes hacer un seguimiento con muy buen nivel de adherencia, además de que es una población bastante disciplinada, por su carácter de militares o científicos. Hay muchos problemas que se llevan al extremo en la Antártica, probablemente por condiciones geográficas y medioambientales, y uno puede obtener datos más limpios, que estudiando el mismo problema en Santiago o en otros lugares del país”, afirma Borzutzky.

 Los resultados preliminares muestran que la mayor parte de los habitantes antárticos que han estado por varios meses en la Antártica y, sobre todo, los que pasan el invierno allá, tienen deficiencia de VD, lo que no es una sorpresa: estudios internacionales en otras bases antárticas de otros países muestran resultados similares.

Investigadores del proyecto junto a Comandante de Base Frei Sergio Cubillos y coinvestigadora del proyecto Capitán de Bandada Dra. Denise Echeverría

Investigadores del proyecto junto a Comandante de Base Frei Sergio Cubillos y coinvestigadora del proyecto Capitán de Bandada Dra. Denise Echeverría.

 Los niveles deficientes de VD se están correlacionando en este estudio con marcadores de recambio óseo: si alguien tiene la VD baja, su hueso puede estar perdiendo calcio. Las siguientes etapas son para analizar el grueso de los datos obtenidos y ver cómo se comportan estos niveles de VD y de otros biomarcadores a lo largo del año y cómo responden a diferentes grados de suplementación de esta vitamina.

 ¿Influye el lugar de origen de la persona? Responde Borzutzky: “Todavía no tenemos datos suficientes para poder afirmar eso, pero es probable que alguien que viene de Arica parta mejor que alguien que viene de Punta Arenas.”

 La comunidad pudo conocer estos avances de la ciencia antártica chilena en la charla “Salud y deficiencia de vitamina D: Lecciones desde Magallanes y la Antártica chilena”, que el Dr. Borzutzky ofreció en el salón principal del Instituto Antártico Chileno, el día anterior al seminario.

Por Reiner Canales

Departamento de Comunicaciones y Educación

Instituto Antártico Chileno

CP 16/2018

Contacto

Teléfonos: +56 612298145 / +56 942835293

Correo electrónico: comunicaciones@inach.cl