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Cerro Guido campaña

Hallan restos de un dinosaurio semiarticulado en Magallanes

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Publicado
9 de abr del 2018

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Cerro Guido campaña

  • El ejemplar fue encontrado en la localidad de cerro Guido, al norte de la Comuna de Torres del Payne. Preserva buena parte de su esqueleto, aunque aún no se puede revelar su tipo. Se prevé que sería el primer hallazgo de un dinosaurio de este tipo para la región.

Punta Arenas, 6 de abril de 2018. Desde el 15 de febrero hasta el 4 de marzo se desarrolló la expedición paleontológica en el sector de cerro Guido-valle las Chinas, a más de 340 kilómetros al noroeste de Punta Arenas (Comuna de Torres del Payne, Provincia de Última Esperanza, Magallanes). La expedición organizada por el Instituto Antártico Chileno (INACH), parte de la Expedición Científica Antártica (ECA 54), tuvo como objetivo continuar con la búsqueda de rastros que corroboren la conexión entre Antártica y Sudamérica a fines de la “Era de los dinosaurios”, en el que podría ser el proyecto paleontológico más grande del país.

El Dr. Marcelo Leppe, paleobiólogo y director del INACH, fue partícipe de la campaña en cerro Guido y destaca la relevancia de realizar estudios en el lugar: “una de las razones que nos llevan a estudiar esta zona, es que se trata de corredor o aduana temporal de varios millones de años entre Sudamérica y Antártica. Además, por los tipos de ambientes que posee, se preservaron manifestaciones de vida tan diversas como macrofósiles de plantas y animales hasta microfósiles, pasando por un amplio rango de vertebrados, invertebrados y plantas”.

Otro aspecto distinguido por Leppe, es que cerro Guido posee una alternancia entre ambientes marinos y continentales. De hecho, en estos últimos se encontraron cerca de seis tipos de floras distintas, susceptibles de ser identificadas, cuya variabilidad correspondería a una historia climática y evolutiva profundamente cambiante. Hoy se sabe que el Cretácico superior (100,5 a 66,0 millones de años atrás) era un mundo hiperinvernadero, con concentraciones de CO2 superiores a 1.200 ppm (hoy tenemos un poco más de 400 ppm) y temperaturas muy altas. Sin embargo, hacia fines del intervalo, cortos e intensos enfriamientos globales habrían puesto en jaque la vida, antes del impacto del meteorito que puso fin a la era.

“En cuanto a los animales, hemos descubierto una gran diversidad formas que van desde corales y otros invertebrados, hasta plesiosaurios y mosasaurios. En suelo firme, dinosaurios herbívoros (como hadrosaurios y titanosaurios) y carnívoros, compartían con primitivos mamíferos, en una relación ecológica que todavía se busca entender de mejor manera y que debe ser objeto de estudio para las próximas temporadas”, agrega Leppe.

Resultados preliminares

En la expedición paleontológica se encontró una diversidad de mamíferos, específicamente, tres formas del Cretácico superior, en niveles que bordean los 70 millones de años de antigüedad, y que presentan también restos de dinosaurios, peces, anfibios y reptiles marinos, que con certeza serán hallazgos importantes, una vez estudiados, pero llamó de inmediato la atención el hallazgo de un pequeño dinosaurio. “Lo más interesante es que se trata de un ejemplar de dinosaurio semiarticulado que preserva buena parte del esqueleto; aún no se puede revelar qué tipo es, pero que sería el primer hallazgo de un dinosaurio de este tipo para Magallanes, siendo uno de los más australes del mundo y una nueva especie para Chile”, detalla Sergio Soto, paleontólogo del Consejo de Monumentos Nacionales y de la Universidad de Chile. Los hallazgos de especies articuladas o semiarticuladas son de gran importancia para los investigadores por la cantidad de información que entregan sobre la morfología y función de los cuerpos. “Muchas de las reconstrucciones que vemos en películas se basan, frecuentemente, en restos fragmentarios y desarticulados, por lo que su disposición es a veces incierta. Por ello el valor especial de este tipo de hallazgos”, puntualizó Soto.

 Metodología

En esta temporada, la expedición fue compuesta por un grupo de 23 personas instaladas en dos campamentos, que trabajaron intensamente por poco más de dos semanas, pero que demanda muchos meses de preparación. El encargado del equipo de paleozoologos de la campaña, el paleontólogo Sergio Soto, detalla el desarrollo de la campaña en la Formación Dorotea. “La metodología consistió en prospectar en la zona buscando afloramientos superficiales de roca sin cobertura de vegetación, buscando preferentemente rocas sedimentarias de grano fino. De ahí hasta encontrar fragmentos de huesos hay una gran diferencia, pero el equipo tiene un gran entrenamiento para saber “leer las rocas”, su disposición y tomar decisiones respecto al momento de excavar o el utilizar otros métodos de trabajo. Una vez en terreno, se utilizaron dos técnicas de extracción de vertebrados: una de ellas fue el picking, que consiste en realizar pequeñas extracciones como dientes u otros fragmentos, a través de un tamizado y posterior lavado de los sedimentos para la búsqueda de estas piezas en laboratorio. La otra técnica radica en una excavación sistemática en un quarry, un sector donde se encontró un dinosaurio semiarticulado y que se extrajo a través del método de bochones, que consiste en aplicar chaquetas de yeso para contener y proteger al fósil y, de esta manera, se traslada para su posterior análisis”, comenta Soto.

 Colaboración internacional

Como cada año, la cooperación internacional estuvo presente en cerro Guido. En esta temporada se contó con la presencia de la Dra. Julia Clarke, de la Universidad de Texas at Austin, Estados Unidos, especialista en la evolución de las aves y otros dinosaurios avianos. Tras la expedición, la Dra. Clarke destacó la relevancia del valle de las Chinas debido a su diversidad de especies en dinosaurios y plantas a una alta latitud; además, señaló el creciente interés por seguir encontrando evidencia que permita indagar el rol de Antártica en la diversidad observada en Patagonia.

Mientras tanto, otro investigador asociado fue Jonatan Kaluza, técnico paleontólogo del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (Conicet), quien capacitó tanto a los investigadores principales como a estudiantes de pre y posgrado en técnicas de extracción y prospección de vertebrados en roca.

Al respecto, el Dr. Marcelo Leppe destaca el aporte de los investigadores extranjeros a la expedición paleontológica: “El proyecto se ha transformado en una escuela que permite a jóvenes investigadores recibir conocimiento de profesionales senior de primer nivel, provenientes de diversas partes del mundo y que ayudan en el crecimiento de lo que podría ser el proyecto paleontológico más grande del país y con un marcado enfoque multidisciplinario, raro en esta disciplina”.

Las expediciones paleontológicas en cerro Guido corresponden a una iniciativa organizada por el INACH desde hace siete años. En el caso de la excursión de esta temporada, los proyectos principales se denominan “Patrones paleogeográficos v/s el cambio climático en Sudamérica y la península Antártica durante el Cretácico tardío: ¿Una posible explicación para el origen de la biota austral?”, que es dirigido por Leppe y financiado por Fondecyt, y el proyecto “Nuevas fuentes de datos del registro fósil y la evolución de vertebrados”, recientemente adjudicado del Programa de Innovación Asociativa (PIA) de Conicyt.

 

Por Pedro Andrade – Elías Bartícevic

Departamento de Comunicaciones y Educación

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CP 17/2018

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