Instituto Antártico Chileno

Musgos en Antártica, una historia de sobrevivencia en un ambiente extremo

Ud esta en: home > noticias > Musgos en Antártica, una historia ...
Publicado
24 de feb del 2011

Buscar por

eca Portada prensa


La investigadora Ingrid Hebel tomando muestras del musgo Sanionia uncinata.

Hallazgo de la Dra. Ingrid Hebel busca explicar cómo la especie de musgo Sanionia uncinata se genera y distribuye en el Continente Blanco, incluso en zonas donde la temperatura ha ido aumentado considerablemente debido al cambio climático.
Estudio demostraría la relevancia de esta especie para los ecosistemas en la Antártica.

Punta Arenas, 24 de febrero de 2011.- Aunque sea difícil de imaginar, en la Antártica no todo es roca y glaciares. También hay una flora que se ha desarrollado y adaptado a este ambiente extremo. Prueba de esto es la existencia de una vegetación terrestre, especialmente de plantas no vasculares (plantas sin flores) como los líquenes y musgos, que están presentes en las zonas no cubiertas por el hielo, correspondientes apenas al 0,3% de este continente. Estas especies son vitales para el desarrollo de la vida antártica, especialmente el musgo, muy abundante pero poco conocido en cuanto a sus procesos de distribución, y al rol que cumple en este ecosistema prístino.

Así, las preguntas surgen en forma espontánea: ¿De dónde provienen estos musgos?, ¿cuántos años han vivido en la Antártica?, ¿cómo han logrado permanecer por más de tres mil años en el Continente? Son parte de las interrogantes que espera responder el proyecto “Variabilidad genética del musgo Sanionia uncinata como modelo para la conservación”, liderado por la investigadora y docente de la Universidad de Magallanes (UMAG), la Ingeniera Agrónomo y doctora en Genética, Ingrid Hebel.

El estudio que se desarrolla desde el año 2009, tiene por objetivo contribuir al conocimiento de la variabilidad, colonización y adaptación de las poblaciones de ese tipo de musgos. En el marco de la XLVII Expedición Científica Antártica que organiza el Instituto Antártico Chileno (INACH), el equipo de investigadores de la Dra. Hebel logró reunir importantes antecedentes sobre la colonización del musgo Sanionia uncinata, en el sector de punta Hannah en la isla Livingston, información que hasta el momento sólo era escueta en la literatura.


 
Los interesantes secretos del musgo antártico

Se conocen unas 75 especies de musgos. Las comunidades se presentan en algunas islas en forma extensa y proporcionan un cierto color verdoso a las planicies cercanas al mar. Generalmente, se ven en forma de cojines, césped o en carpetas. Comparte territorio con líquenes (los más adaptados al rigor del clima), hongos, algas, una gramínea (Deschampsia antarctica) y una planta con flores (Colobanthus quitensis).

La importancia de los musgos en el ecosistema antártico radica, a juicio de Hebel, en que preparan el sustrato (suelo) para poder ser utilizado por plantas superiores, como el pasto antártico (Deschampsia antártica). También son indicadores de la calidad del aire, son sustentos para las distintas aves, e indicadores de avance y retroceso de los glaciales. Entre otras de las funciones del musgo, destaca que en un futuro podría ser utilizados en la industria farmacológica, como ya se desarrolla en Alemania, “es bueno tener una línea base genética para saber cómo se puede utilizar un recurso”, complementa Ingrid Hebel.

Para la investigadora de la UMAG, además del rol que cumple el musgo en el ecosistema antártico, es importante porque ha sido capaz de permanecer en el Continente Blanco por más de tres mil años, a través de procesos de variación genética que han impedido su extinción. Esto es relevante para ver cómo esta especie se podría adaptar a un cambio climático brusco como el que se observa en la actualidad.

La función ecológica de la morrena para los musgos

El hallazgo más importante de esta temporada plantea que las morrenas, cerros compuestos por sedimento y partículas de diferente tamaño, que resultan del empuje del hielo contra el sustrato rocoso que lo contenía, cumplirían un rol vital como fuente inicial en la dispersión y establecimiento de los musgos, es decir, la capacidad que posee una población para colonizar nuevos hábitats.

Al respecto Hebel explica que es muy probable que la morrena cumpla una función ecológica al servir como nicho, que es donde se establecen primero las especies para colonizar. “Es ahí donde probablemente empiezan su dispersión en la Antártica, ya que las morrenas les dan las condiciones ambientales de protección, lo que favorece un aumento de la temperatura del sustrato para que la espora germine”, especifica.

Nichos ancestrales

Uno de los objetivos de la investigación, destaca Hebel, es precisamente modelar nichos ancestrales, a fin de buscar aquellos refugios que probablemente quedaron en la época de las glaciaciones y que hasta la fecha no se han podido determinar. En este sentido, a través de herramientas de la genética y de modelos de nichos ancestrales junto a los nuevos antecedentes de terreno se obtendrá una aproximación de estos refugios y del rol ecológico que poseen las morrenas contiguas al glaciar, que probablemente, en el caso de Sanionia, es la que otorga el primer nicho, explica.

Sobre el reciente trabajo en terreno realizado en Antártica, la científica comenta que “para nosotros fue muy importante poder reconocer in situ esta unidad ecológica entre el glaciar, la morrena y los musgos. Eso no lo habíamos visto tan claramente hasta el momento”. Asimismo, añade que este proceso es muy reciente, muy por el contrario a lo que se ve en otros lugares de la Antártica, señalando que “hay praderas de musgos pero eso es muy antiguo porque crecen muy lento”.

La historia de los musgos en la Antártica

Uno de los rasgos que hacen todavía más sorprendente la presencia de esta especie de musgo, está dado por su capacidad de reproducción y dispersión a través de clones, lo que sugiere que genéticamente son todos iguales. “Sin embargo, esta realidad es algo que está por verse ya que como recién acabamos de descubrir, la morrena es capaz de ofrecer las condiciones adecuadas para el establecimiento de nuevos migrantes que provienen de otras áreas dentro de Antártica o desde América del Sur y probablemente nos encontremos con sorpresas, siendo además muy probable que la dispersión sea favorecida por la altura de las morrenas y su cercanía a los glaciares”, destacando que este aspecto es lo más relevante de lo que pudieron concluir de la expedición.

Departamento de Comunicaciones y Educación
Instituto Antártico Chileno
Contacto: 61-229 8139