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Peligran reservas de agua de países andinos por cambio climático

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Publicado
10 de mar del 2011

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Vista del Glaciar Cotopaxi, Ecuador. Crédito: Rinaldo W.

Investigador ecuatoriano proyecta que en 20 años los glaciares más pequeños de la cordillera de los Andes desaparecerán.
Además, realiza estudios en la Antártica para obtener un indicador del efecto de cambio climático en glaciares y compararlo con otras regiones.

Punta Arenas, 10 de marzo de 2011.- Las grandes masas de hielo que forman los glaciares no sólo se encuentran en lugares de un clima extremo como la Antártica, sino que también a lo largo de la cordillera de los Andes. En las altas cumbres, Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia concentran el 99% de los glaciares tropicales del mundo, es decir, aquéllos que se encuentran entre la latitud 23ş 26′ norte y sur (trópicos de Cáncer y de Capricornio).

El ingeniero civil y geólogo Bolívar Cáceres es el responsable del Programa Glaciares Ecuador, perteneciente al Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI) de ese país. Desde 1994, Cáceres estudia el impacto del calentamiento global en los glaciares del Ecuador, país que concentra el 4% de los glaciares tropicales.

Reservas claves para los países andinos

Según el último informe del Panel Intergubernamental de Expertos del Cambio Climático (IPCC), entre los años 1906 y 2005 el planeta se ha calentado 0.74 grados Celsius, cambio originado principalmente por la concentración de gases de efecto invernadero producidos por los seres humanos.

Según Cáceres, los efectos del cambio climático en los glaciares se comenzaron a visualizar de manera más dramática a partir de los ochenta, evidenciando un retroceso acelerado de estas masas de hielo, en algunos casos al punto de su extinción. Al respecto, Cáceres estima que “los glaciares más pequeños (menores a 1 km2) desaparecerán entre 15 o 20 años, ya que por sus dimensiones están ubicados a menor latitud y no tienen una zona de acumulación permanente, es decir, están perdiendo agua en forma constante”.

En sus investigaciones, Cáceres ha puesto especial atención a dos de estos glaciares en el Ecuador: el Antisana y Cotopaxi, porque Quito se abastece en alguna medida del agua proveniente de sus deshielos. A juicio del geólogo, el derretimiento acelerado de los glaciares tendrá un importante efecto en el ambiente de la región y sobre todo en los países andinos que subsisten a partir de los recursos hídricos otorgados por los hielos. “Los ecosistemas cambiarán totalmente; además, habrá un efecto en la regulación de las cuencas de alta montaña que afectará a las ciudades que están cerca de montañas o glaciares, provocando restricciones para captar las aguas y destinarlas para uso humano, como la agricultura”, destaca.

Con respecto a los glaciares más grandes, el experto aclara que éstos “se reducirán en forma considerable, pero no van a desaparecer”, añadiendo que están ubicados a una mayor altitud y cuentan con zonas de acumulación extensas y también con una dinámica de recuperación.

Estudio del cambio climático en la Antártica

El científico permaneció durante casi un mes en el Continente Blanco, realizando estudios en las cercanías del Gran Glaciar Traub, sector aledaño a la base ecuatoriana “Pedro Vicente Maldonado”, en la isla Greenwich del archipiélago Islas Shetland del Sur. El objetivo de esta investigación, ejecutada en colaboración con el Instituto Antártico Ecuatoriano (INAE), es medir el balance de masa del glaciar, es decir, cuantificar la pérdida y ganancia de la cantidad de hielo durante un año y relacionarlo con el cambio climático. “Es un indicador de que algo pasa con el clima y lo que se trata de ver es si se puede establecer una relación directa o indirecta con las variables climáticas”, explica el geólogo.


Área de investigación ecuatoriana (en rojo). Fuente: Australian Antarctic Data Centre.


Mapa del Glaciar Traub. Fuente: Australian Antarctic Data Centre.

Según el glaciólogo del Instituto Antártico Chileno (INACH), Dr. Ricardo Jaña, “los glaciares en la Antártica considerados como un recurso hídrico, no son tan relevantes como sí ocurre en otras regiones del planeta, donde las reservas de agua proporcionadas por las masas de hielo sí son utilizadas. Tal es el caso de las cuencas andinas, ya que la agricultura depende de la disponibilidad de agua”, explica.

Aumento del nivel medio del mar

En los últimos cincuenta años, la temperatura superficial promedio del aire de la península Antártica ha aumentado en casi 3 şC. De este modo, el impacto del calentamiento climático ha significado una contribución al aumento del nivel medio del mar producto del derretimiento del hielo en este sector del Continente Blanco. Esto quiere decir que se ha registrado un incremento en el promedio del nivel de la superficie del mar. Las estimaciones actuales sugieren que el aumento a nivel globlal sería de sobre 1,4 metros en 100 años. “Sin embargo, se cree que esa estimación quedó muy por debajo de lo que podría ser de continuar la tendencia creciente que hoy se registra”, enfatiza Jaña.

Para el científico del INACH, dimensionar cuál es la real magnitud de este impacto en la Antártica es un tema pendiente y en el que se trabaja actualmente. “Existe una estimación del cuarto informe del IPCC (2007), que no abordó en profundidad el tema del aumento del nivel medio del mar, lo que se remediará en el quinto informe que se emitirá el 2013″, plantea el glaciólogo del INACH.

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