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Estudio rescata la diversidad de la flora y fauna en aguas de la Patagonia y la Antártica

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Publicado
28 de ene del 2011

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Actividad de buceo en las aguas de bahía Fildes.

Proyecto internacional financiado por el Instituto Antártico Chileno creó un novedoso GPS submarino que permite el estudio de la evolución de la biodiversidad en estas regiones.

Punta Arenas, 28 de enero de 2011.- En el frío y profundo mar austral de Chile, existe una flora y fauna tan diversa como la que habita en el continente. Fotografiarla, estudiar su variedad y distribución, es el trabajo que el investigador Dirk Schories está desarrollando actualmente con su proyecto “Georreferenciación y biodiversidad en los océanos del sur”, en el marco de la Expedición Científica Antártica nacional.

El objetivo del proyecto, que el científico de la Universidad Austral de Chile desarrolla desde el año 2009, es georreferenciar diversas áreas submarinas antárticas para comparar los resultados con otras zonas del país, como Valdivia, Puerto Montt y Coquimbo. Este estudio también incluye el registro de especies submarinas en las aguas de la Patagonia.

Esto se realiza a través de un novedoso sistema de posicionamiento global (GPS) submarino, el cual es manejado por un buzo y permite monitorear la biodiversidad marina a través de transmisiones de señales por cable, tecnología que no daña el entorno. Este proceso conocido como georreferenciación, permite añadir información de la posición geográfica a fotografías y videos, entregando datos más exactos del lugar y coordenadas en las que se ubican diversas especies, como octocorales, esponjas, erizos y lirios de mar.

La investigación es financiada por el Instituto Antártico Chileno (INACH) y está asociada a instituciones científicas de Brasil, Alemania, Francia y Rusia. Junto al líder del proyecto, trabajan dos alumnos tesistas de la carrera de Biología marina de la Universidad Austral de Chile, Ignacio Garrido y Thomas Heran.

Los secretos bajo las aguas de la Patagonia

Los investigadores permanecieron en Punta Arenas durante siete días, realizando un intenso trabajo en terreno cerca del cabo San Isidro, donde obtuvieron registros de la flora submarina austral. Durante una semana lograron monitorear diversas comunidades bentónicas, es decir, organismos que habitan en ecosistemas acuáticos, en este caso, compuestas por hidrozoos (tipo de medusas) y esponjas. También identificaron especies como el ofiuro Gorgonocephalus chilensis (estrella canasto) y crinoideos (lirio de mar).

En dicha oportunidad, desarrollaron muestreos en paredes verticales, las cuales se ubican en enclaves rocosos y no reciben luz directa por su configuración geomorfológica o profundidad. Para hacerlo utilizaron la misma metodología llevada a cabo en la Antártica, esto es, haciendo muestreos con cuadrantes de 40 x 30 centímetros. En San Isidro, fotografiaron también la superficie de las rocas y calcularon cuánto espacio ocupa cada especie.

En comparación con los registros que obtuvieron en la Antártica y Patagonia, Dirk Schories explica que “la composición de la flora en la Patagonia es diferente a la de la Antártica; acá hay menos esponjas y las especies que son dominantes aquí no se encuentran allá. Lo interesante es que estos organismos no están compitiendo directamente, ya que puede existir un tipo de flora en ambas áreas, pero no tan dominantes”.

Buceando en los bosques ocultos de la Antártica

Con un “trabajo más intenso” en palabras de Schories se está desarrollando una nueva etapa del registro de especies en los fondos marinos antárticos. Actualmente, Schories y su equipo trabajan en la isla Rey Jorge, archipiélago Shetland del Sur, donde permanecerán hasta fines de febrero, como parte de la cuadragésima séptima versión de la expedición científica chilena en el Continente Blanco.

De este modo, esperan realizar la segunda parte del estudio que iniciaron el año pasado en bahía Fildes, isla Rey Jorge. En la oportunidad, identificaron los lugares de trabajo y realizaron los primeros sondeos. Lograron reunir 250 muestras y encontraron dos especies que no estaban en registradas en publicaciones. “Estamos satisfechos por el material reunido, el cual fue enviado a taxónomos para su clasificación. Ahora estamos esperando los resultados y el desarrollo de los manuscritos”, expresa Schories.

Ventaja del GPS submarino

Fotografiar la diversidad que se esconde bajo las aguas del océano y registrar las coordenadas en las que se ubican, tiene por finalidad entender cómo están cambiando las comunidades en los mares y descifrar qué factores son los que afectan su distribución. Este fenómeno puede ser por una causa natural o por cambios globales.

Es por esto que el registro que se realiza a través del GPS submarino, permite monitorear a largo plazo la biodiversidad marina, para que en próximos estudios se pueda seguir la pista a la flora y fauna de un determinado lugar. Schories espera que este proyecto sea el pie para futuras generaciones que quieran seguir estudiando las modificaciones que viven especies en el mar. “Es importante que hayamos establecido un método que se puede usar hoy y en el futuro, ya que no pierde su validez, además no es tan costoso. Para mí, tiene mucho sentido trabajar con recursos limitados, pero que te garantiza hacer las investigaciones a largo plazo”, enfatiza el científico de la Universidad Austral.

Apoyo de estudiantes tesistas

Un rol fundamental cumplen también los dos alumnos colaboradores del proyecto, quienes están realizando sus tesis para titularse como biólogos marinos.

Ignacio Garrido trabaja desde el año 2009 con Schories y manifiesta que su experiencia en terreno ha sido bastante buena. “Como experiencia personal y como futuro profesional, participar en este proyecto ha sido algo impagable. En un futuro, pretendo seguir en investigaciones relacionadas con ciencia antártica y, sin duda, que estos tres años colaborando son muy buenos para el currículum y para comenzar ese camino”, señala Garrido.

Al equipo se suma Thomas Heran, quien además recibió el año 2010 el apoyo por el INACH y CorreosChile para desarrollar su tesis en la Antártica, la cual se denomina “Distribución y abundancia de ascidias en la bahía Fildes”. “Esta será mi primera experiencia en la Antártica y creo que va a ser inolvidable. Espero seguir haciendo este camino de ciencia, ya que participar en este proyecto es un salto muy grande”, comenta.

El líder del proyecto explica que ha sido un buen trabajo en conjunto con ambos estudiantes y enfatiza que a la Antártica se va a trabajar de manera muy rigurosa. “Vamos a trabajar full -dice Schories- no hay tiempo para descansar, hay que aprovechar todo el tiempo posible para sacar muestras y hacer lo máximo que se pueda allá”.

Al finalizar los tres años de estudio, se pretende publicar un libro con la flora del océano del sur austral de Chile, que tenga por un lado un fin científico y que a su vez contenga un valor para los turistas que visiten la Región de Magallanes y puedan así interesarse por la diversidad de especies que viven bajo el mar. “Se pueden dar a conocer las especies más abundantes a través de fotografías submarinas, creo que además es algo que vale la pena proteger”, señala Dirk Schories.

Mayor información en: Boletín Antártico Chileno, vol. 29, n. 1

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