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¿Por qué la ciencia chilena está mirando hacia la Antártica?

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Publicado
30 de may del 2012

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• Además del INACH, en los últimos años se han incorporado Conicyt y CORFO InnovaChile al financiamiento de la investigación polar.

Punta Arenas, 30 de mayo de 2012. Chile cuenta con bases en diferentes puntos de la región de la península Antártica y el archipiélago Shetland del Sur. La temporada pasada se invirtió un millón y medio de dólares en ampliar y mejorar la habitabilidad y los laboratorios disponibles en las principales bases del país. Incluso, el INACH inauguró el Edificio de Laboratorios Antárticos “Embajador Jorge Berguño Barnes”, en Punta Arenas. Además, se dispone de una variedad de fondos para financiar el desarrollo de la ciencia antártica que no tiene parangón en la historia nacional. Esto está permitiendo que nuevos investigadores se sumen a la exploración del Sexto Continente, desde el pregrado hasta equipos de científicos interdisciplinarios que buscan dar respuesta a los complejos problemas que plantea la cambiante naturaleza austral. La pregunta que surge es por qué Chile está mirando hacia ese rincón del planeta para potenciar su desarrollo científico y tecnológico.

Para el director nacional del Instituto Antártico Chileno (INACH), Dr. José Retamales, este esfuerzo país no sólo es desencadenado por la histórica preocupación de Chile en ese territorio. “La Antártica es un lugar extraordinario que no tiene parangón a nivel mundial. En ese lugar se dan las temperaturas más frías y la mayor acumulación de hielo. Es la mayor reserva de agua dulce de la Tierra y es un regulador de la temperatura del planeta. Es donde se desarrolla la vida en condiciones singulares. Por eso estamos impulsando con mayor fuerza que nunca la ciencia polar”, explica Retamales.

Para llegar a este estadio, el país en pocos años ha tomado una serie de decisiones que esperan impactar cualitativa y cuantitativamente la producción científica nacional. Primero, el INACH ha modernizado sus programas de concursos, aumentando los fondos disponibles, definiendo líneas de investigación prioritarias, vinculas a tendencias globales y con un fuerte componente internacional. “Más del 50% de los proyectos que apoyamos el 2011, han incorporado a investigadores de 14 países a sus equipos de trabajo”, comenta el director del INACH.

Actualmente, este instituto polar posee dos programas para incentivar estos estudios: el Concurso Nacional de Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica Antártica, que se cierra el próximo 25 de junio en sus dos categorías, Terreno y Gabinete (10.112.1.19/inach/concurso); y el Concurso de Apoyo a Tesis de Pre y Postgrado que se abre el 18 de junio. “Tenemos una estrategia de carácter transversal para cubrir todo el ciclo de formación de capital humano avanzado”, afirma el Dr. Retamales.

Así también lo reconoce el doctor Elie Poulin, del Instituto de Ecología y Biodiversidad, de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile. De hecho ha patrocinado a diversos estudiantes de pre y postgrado para iniciar una carrera científica en el fin del mundo. “Desde hace más de 20 millones de años, el continente antártico se ha separado del resto del mundo, sufriendo un proceso de enfriamiento que lo llevó a su condición actual. Durante este proceso, la fauna marina se ha diversificado y adaptado a estas condiciones extremas, convirtiendo este territorio en un laboratorio natural para estudiar los procesos evolutivos que gobiernan la formación de nuevas especies”, acota el experto en ecología y evolución.

El Dr. Poulin cree que, con la ayuda del INACH, los científicos chilenos tienen la gran oportunidad de trabajar en el último continente prístino, permitiendo un avance decisivo en la comprensión de los mecanismos que rigen la biodiversidad antártica.

La llegada de Conicyt

El segundo factor de desarrollo ha sido la incorporación de nuevas agencias de financiamiento. Clave fue la alianza estratégica hecha entre el INACH y la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt) a partir del 2007. Esto ha permitido que en la actualidad los chilenos puedan postular un proyecto al Fondecyt (Iniciación, Posdoctorado y Regular) relacionado con la denominada “terra incógnita”. De hecho, hasta el 21 de junio se puede postular al trigésimo Concurso Regular del Fondecyt (www.fondecyt.cl).

Esta misma institución tiene otro fondo disponible: el Concurso de Anillos de Investigación en Ciencia Antártica, del Programa de Investigación Asociativa (http://pia.conicyt.cl). Tan importante se ha vuelto este territorio que ha sido incluido dentro de los denominados “laboratorios naturales” que serán usados como punta de lanza para atraer a los 800 doctores que se espera se incorporarán por año al sistema nacional de C&T+i, a partir del 2014.

Dr. Casassa junto al Dr. Andrés Rivera, del CECs.

El Dr. Gino Casassa, del Centro de Estudios Científicos (CECs), es uno de los investigadores polares chilenos con más prestigio. Su interés está en conocer los efectos del cambio global en las grandes plataformas continentales. “Mi primer viaje a la Antártica me cautivó de tal manera que cambió el rumbo de mi carrera. Me demostró que la belleza de los hielos y sus montañas no solamente se puede disfrutar (…y escalar) sino que también ofrecen un muy atractivo desafío al estudio científico”, confiesa Cassasa.

Y el glaciólogo va más allá: “Gracias a nuestra calidad de país antártico, somos parte de un selecto club de naciones y la invitación a desentrañar los misterios de este gran continente blanco está abierta”.

Estudios de frontera

Otro actor importante en el impulso de la ciencia chilena en la Antártica, es CORFO con su programa InnovaChile, que desde el 2007 financia el proyecto de mayor inversión en ciencia antártica nacional, del orden de los 4 millones de dólares. Esta temporada además existen cinco proyectos que irán con apoyo de esta fuente financiamiento.

El creciente interés de Chile por aumentar la C&T polar, según el Dr. Marcelo Leppe, jefe del Departamento de Científico del INACH, radica en que hoy la Antártica representa una oportunidad de innovar y de trabajar temas de frontera. “Porque se está llegando a dilucidar temas que a nivel mundial preocupan, como el estudio de la vida en los extremos, la reconstrucción del clima del pasado, el desarrollo de modelos para predecir cómo se comportará el cambio climático. Además se ha encontrado una diversidad biológica varias veces mayor a lo vislumbrado durante el Siglo XX. Junto a las grandes fosas oceánicas, la Antártica es uno de los pocos lugares del mundo, en donde aún los científicos pueden vivenciar el descubrir”, puntualiza el paleobotánico Leppe.

El 2005, los proyectos científicos antárticos no eran más de 15, asociados a un par de universidades. La temporada pasada fueron 60 las iniciativas integrantes del Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN), es decir, hubo un aumento de un 400%. Entre los años 2009-2011, postuló a los fondos disponibles en el país un total de 229 investigadores con afiliación a 31 universidades o centros de investigación nacional. De éstos, un 66% provinieron de las universidades de Concepción (15%), de Chile (14%), Austral de Chile (13%), de Magallanes (7%), de Valparaíso (6%), de Santiago (5%) y Los Lagos (5%).

Se espera aumentar este número considerablemente, porque la investigación antártica es interdisciplinaria y permite el desarrollo de casi todas las disciplinas. Actualmente, el PROCIEN tiene proyectos que van desde la biología molecular hasta el estudios de las grandes plataformas de hielos (10.112.1.19/inach).

Dr. José Pérez, durante la última Expedición Científica Antártica.

El Dr. José Pérez, del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular, de la Universidad de Chile, fue por primera vez este año a las islas Shetland del Sur y participó en la etapa marítima de la Expedición Científica Antártica que organiza el INACH. Le interesa el estudio de los ambientes más fríos y áridos sobre la Tierra, “con condiciones climáticas no homogéneas en todo el territorio”. Según revela, este continente es uno de los lugares mejor preservados del mundo debido a la escasa intervención del hombre, y el clima extremo y la alta radiación UV han generado una importante presión de selección. “En base a esto, este continente representa un lugar ideal para desarrollar investigación de vanguardia, en particular en las áreas de microbiología y nanobiotecnología en que se desempeña nuestro grupo”, indica el Dr. Pérez.

Esta primera experiencia ha dejado sorprendido al Dr. Pérez y está muy esperanzado en incentivar a otros a ver esta oportunidad, particularmente por las ventajas comparativas que posee nuestro país, en términos de infraestructura, logística, cercanía (a sólo dos horas de vuelo desde Punta Arenas). “Constituye una gran oportunidad para el desarrollo de científicos jóvenes, en un ambiente de cooperación internacional, en líneas de estudios emergentes en un nicho de investigación único y con amplias posibilidades de éxito”, finaliza José Pérez.


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