Instituto Antártico Chileno

ruta-shackleton-1a

Descubriendo el patrimonio histórico polar de Punta Arenas: la ruta de Sir Ernest Shackleton (I)

Ud esta en: home > noticias > Descubriendo el patrimonio históri...
Publicado
10 de mar del 2013

Buscar por

educacion Institucional otro prensa

Ernest Shackleton
Frank Worsley, Ernest Shackleton y Tom Crean en Punta Arenas.

El legendario explorador antártico Sir Ernest Shackleton estuvo en Punta Arenas en tres ocasiones. La primera, en julio de 1916, cuando planificó el tercer intento de rescate de los náufragos del Endurance, en la isla Elefante, archipiélago de las Shetland del Sur. Las autoridades locales, la asociación británica y la propia comunidad magallánica fueron parte activa de esta increíble odisea que concluyó satisfactoriamente en septiembre de 1916.

La Expedición Transantártica Imperial (1914-17), liderada por el irlandés Sir Ernest Shackleton, tuvo un destino adverso: el barco Aurora quedó a la deriva por 12 meses tras una ventisca en el mar de Ross, y el Endurance, varado en el hielo por nueve meses hasta colapsar. Su tripulación invernó sobre los témpanos antes de escapar en bote a la isla Elefante, desde donde Shackleton y cinco de sus hombres emprendieron en el James Caird una temible navegación a la isla Georgia del Sur; tres de ellos atravesaron a pie la isla y alcanzaron la estación ballenera de Stromness.

Shackleton –apodado El Jefe-, el capitán Frank Worsley y el marinero Tom Crean llegaron a Punta Arenas el 4 de julio de 1916 procedentes de las islas Malvinas, tras dos intentos fallidos por salvar a sus 22 compañeros en la isla Elefante. El Club Británico –actual Banco de Chile– fue su centro de operaciones; en menos de tres días, la Asociación Británica de Magallanes reunió 1.500 libras esterlinas para los gastos operativos de la tercera expedición de rescate, completando las 2.000 requeridas con el aporte del cónsul español Francisco Campos. Shackleton, Worsley y Crean zarparon desde Punta Arenas hacia las Shetland del Sur a bordo de la goleta Emma, cuya tripulación de diez hombres, con ocho nacionalidades distintas, incluía al noruego Otto Fugellie, el famoso piloto de los canales magallánicos. La escampavía Yelcho, al mando del Piloto Pardo, los remolcó parte del viaje.

Días antes, el domingo 9 de julio, un público numeroso los había recibido en el Teatro Municipal con una prolongada ovación. Shackleton abrió la conferencia agradeciendo a la comunidad, al Gobierno de Chile y a la Asociación Británica de Magallanes. “Estoy solo muy arrepentido de no haber realizado antes mi viaje a Punta Arenas, porque con él hubiera tenido la oportunidad de salvar a mis camaradas”, dijo entonces, manifestando un fuerte presentimiento de que llegarían a tiempo para el salvamento. Todo el dinero de las entradas fue donado al Hospital de la Caridad, al Servicio de Sanidad Militar Francés y a la Cruz Roja Británica.

Durante la estadía de Shackleton, la iglesia anglicana de St. James estaba a cargo del reverendo Joseph Cater, un antiguo amigo de la época en que el irlandés fue Secretario de la Real Sociedad Geográfica de Escocia. Contiguo a la iglesia, The British School alberga una sala con documentos del Archivo Histórico Británico, en la cual se exhibe el libro de visitas del antiguo Club Británico, con las firmas de Shackleton, Worsley y Crean, introducidos al club por el cónsul Charles Milward.

Fue en la peculiar residencia del capitán Milward, mezcla de iglesia y castillo, donde se hospedó El Jefe en esos agitados días. Una noche, mientras daba una entrevista a The Magellan Times y limpiaba nerviosamente su revólver, agitando un vaso de whisky, disparó accidentalmente un tiro que pasó rozando la oreja de Milward, atravesó un sencillo grabado con perros y terminó incrustado en la pared del living.

La ciudad recuerda el paso del expedicionario antártico con dos iniciativas privadas. El Museo de Sitio Nao Victoria cuenta con una réplica exacta del bote James Caird usado por Shackleton para salir de la isla Elefante en busca de ayuda. Por su parte, el Hotel José Nogueira aloja en su interior al Shackleton Bar, decorado con acuarelas de Harley Benavente que retratan las peripecias del viaje del Endurance; el bar fue inaugurado el 2005 con la presencia de Lady Alexandra Shackleton, nieta del irlandés, quien se reunió con los nietos del Piloto Pardo, Jaime y Fernando Pardo Huerta.


El Chalet Milward, donde funciona actualmente el diario El Pingüino y que alojó a Shackleton en 1916.


Réplica del bote James Caird en el Museo de Sitio Nao Victoria.


Anuncio de una de las conferencias de Shackleton en el Teatro Municipal, aparecido en el diario El Magallanes.