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Descubriendo el patrimonio histórico polar de Punta Arenas: la ruta de Sir Ernest Shackleton (II)

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Publicado
17 de mar del 2013

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El Piloto Pardo, Shackleton y los náufragos son recibidos en el puerto por 8.000 personas (3 de septiembre de 1916; colección Museo Marítimo Nacional).

Uno de los capítulos más apasionantes de la época heroica de la exploración antártica concluyó en Punta Arenas el 3 de septiembre de 1916, cuando los 22 náufragos del Endurance llegaron a puerto tras 22 meses de penurias polares, rescatados de la isla Elefante por la Yelcho al mando del piloto Luis Pardo Villalón. Junto a su líder, Sir Ernest Shackleton, los británicos vivieron en la ciudad 24 días de intensos festejos populares. El Instituto Antártico Chileno (INACH) realizó una investigación histórica que permitió unir el recorrido de los sitios visitados en la ciudad por Shackleton y los náufragos.

El Circuito Histórico Antártico es una iniciativa del Instituto Antártico Chileno (INACH), que busca rescatar y poner en valor el patrimonio polar de Punta Arenas. Este circuito contempla varias rutas específicas dedicadas a personajes antárticos con una vinculación especial con nuestra ciudad. La ruta de Shackleton, reseñada en su primera parte el domingo pasado, incluye el puerto, el Club Británico, la Primera y la Segunda Compañía de Bomberos, el Palacio de la Gobernación, el Club Croata, la Plaza de Armas, el Teatro Municipal “José Bohr”, la Iglesia St. James, The British School, el Chalet Milward, el Hotel Royal, el Hospital de la Caridad, el Club Hípico, y el muelle Shackleton, frente al frigorífico de Río Seco. A estos se suman objetos pertenecientes a las colecciones del Museo Naval y Marítimo, el Museo Salesiano Maggiorino Borgatello y el Museo de sitio Nao Victoria.

En la mañana del 3 de septiembre de 1916 la pequeña escampavía Yelcho, vistosamente engalanada, fondeó en el muelle del frigorífico de Río Seco. Desde allí, Shackleton telefoneó a sus amigos de la Asociación Británica de Magallanes y al gobernador Fernando Edwards, anunciándoles el éxito de la misión chilena y preparando el ambiente para su regreso triunfal. El diario local inglés The Magellan Times retrata el despertar de la ciudad tras el anuncio: “las noticias se expandieron como fuego, las campanas de incendio sonaron para dar aviso a la población, se izaron banderas y las pobladores de todas las nacionalidades corrieron al muelle para recibir a los hombres que habían sufrido tanto por causa de la ciencia y el saber. Nunca antes, en la historia de Magallanes, se había congregado una multitud tal para presenciar la entrada de la Yelcho.”

Al mediodía, Shackleton y sus hombres fueron bienvenidos en el puerto por el gobernador Edwards y juntos marcharon en una alegre procesión comunitaria que los acompañó al son de una banda hasta el Hotel Royal (donde se ubica hoy el pub Celebrity). Esa noche, el Club Británico (en el tercer piso del actual Banco de Chile) ofreció una recepción en la que los náufragos entonaron canciones sobre la isla Elefante, acompañados por el banyo del meteorólogo Leonard Hussey; Frank Wild y Shackleton, con brillante oratoria, cerraron los agradecimientos a la Armada de Chile y al Piloto Pardo. Un segundo festín se celebró en el Club a los pocos días, al que asistieron colonos británicos, oficiales de la Armada y el Ejército, y elegantes damas magallánicas, con quienes los náufragos mostraron en la pista que, después de casi dos años, no habían olvidado cómo bailar.

Un smoking concert al estilo victoriano recibió en los salones de la Primera Compañía al Piloto Pardo, Shackleton y la tripulación del Endurance, quienes también fueron agasajados, particularmente Pardo y la tripulación de la Yelcho, en la Segunda Compañía de Bomberos. En el Club Hípico se organizó un picnic popular a que asistieron unas 5.000 personas. Sólo Frank Hurley, el fotógrafo de la expedición, faltó a parte de los festejos, pues prefirió confinarse en el cuarto oscuro del fotógrafo local Cándido Veiga, donde descubrió que la mayoría de los negativos y películas de la tragedia del Endurance había sobrevivido y podía imprimirse. Con la asistencia del ingeniero naval Dixon, quien mandó a construir una máquina para proyectar el filme, y de Veiga, trabajó Hurley hasta que la primera película de la odisea de la expedición de Shackleton pudo ser exhibida durante una charla de Frank Wild, en una exclusiva première mundial realizada en el Teatro Municipal de Punta Arenas.

Quien permaneció más tiempo en la ciudad fue Perce Blackborow, el joven polizón del Endurance, hospitalizado por tres meses en el desaparecido Hospital de la Caridad (ubicado en calle Bories, entre Croacia y Sarmiento). En la isla Elefante, los médicos Alexander Macklin y James McIlroy le habían amputado los dedos gangrenados del pie izquierdo y, al llegar a Punta Arenas, el joven de 21 años aún sufría quemaduras por frío y fue operado en el hospital, donde fue atendido como el regalón de las enfermeras. El 8 de noviembre de 1916, Blackborow fue dado de alta y emprendió su regreso a Inglaterra a bordo del Ortega.


The Magellan Times retrata la llegada de la Yelcho y los hombres de Shackleton.


Bienvenida a los náufragos en la Plaza de Armas.


El Endurance atrapado en el hielo antártico, en agosto de 1915. Ésta y otras fotografías y películas de la odisea, captadas por el fotógrafo Frank Hurley, tuvieron su estreno mundial en el Teatro Municipal de Punta Arenas.