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El hielo constituye el elemento más
típico del paisaje antártico. Este grueso y pesado manto,
con un promedio de 2 mil metros de espesor (alcanzando a veces los 4.500
m), se desliza con lentitud desde el centro de la meseta hacia la periferia,
a una velocidad entre los 100 y los 1.000 metros por año, hasta
cubrir el continente en un 98 %. Más allá de la costa, la
masa helada forma extensas 'barreras', llegando a constituir una superficie
adicional, equivalente al 10 % del continente mismo. Por otra parte, al
desprenderse hielos desde los glaciares, é;stos se transforman en
gigantescos té;mpanos o icebergs, que flotan siguiendo las corrientes
marinas y los fuertes vientos. |