Avances de la ciencia Antártica
Cómo nuestra expedición experimentó el calentamiento acelerado de la península Antártica
La península Antártica continúa siendo una de las regiones del planeta más afectadas por el calentamiento acelerado. En particular, la costa oeste de la Península ha experimentado un aumento de la temperatura media anual que supera la tendencia global.


Francisco Fernandoy¹ y Deniz Bozkurt²
1 Laboratorio de Análisis Isotópico, Facultad de Ingeniería, Universidad Andrés Bello2 Departamento de Meteorología, Universidad de Valparaíso







Esta tendencia se extiende desde un aumento de 0,18 °C por década en el norte de la Península (base O’Higgins, latitud 63° S) hasta una notable tasa de 0,45 °C por década en su porción más meridional (base Vernadsky, latitud 65° S). Esto representa un calentamiento acumulado de hasta 3,15 °C desde el inicio de los registros meteorológicos en la década de 1950. En todas las estaciones, el incremento ha sido especialmente pronunciado durante el invierno.
Una de las consecuencias más evidentes de este proceso es la rápida respuesta de los glaciares y otros componentes de la criósfera. Ya a comienzos de este siglo, aproximadamente el 87 % de los glaciares de la Península mostraban evidencia de retroceso. Más recientemente, se ha estimado que la pérdida de masa glaciar alcanza las ~13,5 gigatoneladas anuales (~13.500 millones de toneladas).
Este fenómeno particular de calentamiento acelerado se debe, en parte, a la transferencia de calor desde regiones subtropicales hacia la Antártida, resultado de la modificación de los patrones de circulación atmosférica inducida por la acumulación de gases de efecto invernadero.
Esta transferencia no solo ha intensificado el aumento de la temperatura del aire, sino que también ha influido sobre otros fenómenos como la reducción del hielo marino, el incremento en la frecuencia de olas de calor y la intensificación de los patrones de circulación atmosférica y de las anomalías térmicas oceánicas, todos modulados por el desplazamiento de la Oscilación Antártica (OA o SAM) y su interacción con El Niño (ENSO).
Como consecuencia, en los últimos años se han registrado varios hitos meteorológicos en la península Antártica: el 6 de febrero de 2020 se midió la temperatura más alta jamás registrada en el continente (18,6 °C en base Esperanza); en 2023 se alcanzó el mínimo histórico en la extensión del hielo marino y en enero de 2025 se documentó la mayor extensión de superficie afectada por fusión superficial. Todos estos eventos han coincidido con un aumento en la frecuencia de los ríos atmosféricos que alcanzan la región.
Con estos antecedentes, en 2024 iniciamos un estudio para comprender los mecanismos que favorecen el calentamiento de la península Antártica y el transporte asociado de calor y humedad hacia sus sectores más septentrionales.
Debido a la escasez de registros meteorológicos en zonas montañosas, nuestra investigación se basa en la interpretación de señales químicas registradas en testigos de hielo, los cuales han demostrado ser clave para reconstruir la evolución climática antártica. Proponemos que compuestos como el ácido metanosulfónico (MSA), sales no marinas (nssSalts), peróxido de hidrógeno (H₂O₂), junto con el análisis elemental de una amplia gama de elementos, iones e isótopos estables del agua, pueden actuar como indicadores indirectos (proxies) de los patrones de circulación atmosférica, la variabilidad del hielo marino y las condiciones superficiales del océano. La meta es lograr reconstrucciones con resolución subestacional.
Nuestra primera campaña de terreno, realizada en enero de 2025, nos permitió experimentar de forma directa lo que hasta entonces conocíamos principalmente a través de observaciones satelitales y estaciones meteorológicas. Entre el 4 y el 11 de enero, la meseta del plateau Laclavère (63,4° S, 57,4° W, 1100 m.s.n.m.), situada a unos 20 km de la base O’Higgins, fue severamente afectada por una serie de fenómenos meteorológicos extremos, justo cuando realizábamos nuestra campaña de investigación.
Lo que experimentamos coincidió plenamente con nuestra hipótesis de trabajo: vientos anómalos y acumulación extrema de nieve transportada por el viento. Durante los últimos días de la campaña, las ráfagas superaron los 100 km/h, lo que generó acumulaciones de nieve de más de un metro alrededor de nuestras carpas y equipos. La visibilidad se redujo a escasos metros y la sensación térmica descendió a -12 °C.
El análisis meteorológico posterior atribuye este evento a un fuerte río atmosférico que transportó aire cálido y húmedo hacia la Península. El sistema fue canalizado por una dorsal de bloqueo persistente sobre el mar de Scotia, en combinación con una baja presión profunda en el mar de Bellingshausen.
Esta configuración se vio acompañada de una fase negativa del modo anular del sur (SAM), lo que refleja la concurrencia de múltiples forzantes atmosféricos. Los registros muestran que los ríos atmosféricos que afectan la Antártida occidental y la península Antártica se han vuelto más frecuentes e intensos en las últimas décadas.
Las proyecciones climáticas sugieren que esta tendencia continuará bajo el actual escenario de cambio climático antropogénico y, posiblemente, se verá exacerbada por un aumento de la actividad ciclónica en el océano Austral.
Estos fenómenos aumentan el riesgo de que condiciones meteorológicas extremas impacten la logística, la seguridad y la operatividad científica en terreno en la Antártica. Este estudio de caso resalta la necesidad urgente de mejorar la comprensión y predicción de los patrones de circulación sinóptica y sus teleconexiones con fenómenos climáticos de gran escala.
Mayor información en:
Carrasco, J. F., Bozkurt, D., & Cordero, R. R. (2021). A review of the observed air temperature in the Antarctic Peninsula. Did the warming trend come back after the early 21st hiatus?. Polar Science, 28, 100653.
Cook, A. J., Fox, A. J., Vaughan, D. G., & Ferrigno, J. G. (2005). Retreating glacier fronts on the Antarctic Peninsula over the past half-century. Science, 308(5721), 541-544.
Otosaka, I. N., Shepherd, A., Ivins, E. R., Schlegel, N. J., Amory, C., van den Broeke, M., … & Wouters, B. (2022). Mass balance of the Greenland and Antarctic ice sheets from 1992 to 2020. Earth System Science Data Discussions, 2022, 1-33.
Li, X., Cai, W., Meehl, G. A., Chen, D., Yuan, X., Raphael, M., … & Song, C. (2021). Tropical teleconnection impacts on Antarctic climate changes. Nature Reviews Earth & Environment, 2(10), 680-698.
World Meteorological Organization (WMO) (01 de Julio de 2021). WMO verifies one temperature record for Antarctic continent and rejects another. https://wmo.int/news/media-centre/wmo-verifies-one-temperature-record-antarctic-continent-and-rejects-another
National Snow and Ice Data Center (01 de Agosto de 2025). Chartic Interactive Sea Ice Graphic. https://nsidc.org/sea-ice-today/sea-ice-tools/charctic-interactive-sea-ice-graph
National Snow and Ice Data Center (01 de Agosto de 2025). The Great Un-Freezing: Record Antarctic surface melt extent set; Peninsula melting slows. https://nsidc.org/ice-sheets-today/analyses/great-un-freezing-record-antarctic-surface-melt-extent-set-peninsula-melting-slows
Bozkurt, D., Carrasco, J. F., Cordero, R. R., Fernandoy, F., Gómez‐Contreras, A., Carrillo, B., & Guan, B. (2024). Atmospheric river brings warmth and rainfall to the northern Antarctic Peninsula during the mid‐austral winter of 2023. Geophysical Research Letters, 51(13), e2024GL108391.Hoffmann-Abdi, K., Meyer, H., Fernandoy, F., Freitag, J., Shaw, F. M., Werner, M., … & Schneider, C. (2023). Deciphering stable water isotope records of firn cores from a strongly maritime, high-accumulation site on the Antarctic Peninsula. Journal of Glaciology, 69(278), 2027-2045.
