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INACH refuerza alianza con programa europeo de posgrado

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Publicado
21 de Abr del 2022

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Antártica Internacional Artículos de prensa

Punta Arenas, 21 de abril de 2022.- Las estudiantes Nuria Salmerón Quesada (Barcelona, España) y Solenne Belle (Montpellier, Francia) estuvieron hasta la semana pasada en el Instituto Antártico Chileno (INACH) realizando su tesis de magíster para aprobar el International Master of Science in Marine Biological Resources, conocido por sus siglas como IMBRSea. El programa que es coordinado por la Universidad de Ghent, es una de las maestrías internacionales más grandes en el área de las ciencias marinas, y participan once universidades europeas. INACH es una de las instituciones que recibe a estos estudiantes extranjeros. Esta no es la primera vez que participa en dicho programa, ya que en 2019 la estudiante Lea Happel realizó su tesis, estudiando esponjas antárticas. 

Nuria Salmerón, estudiante de magíster.

Ambas estudiantes hicieron alusión a dicha experiencia exitosa, a lo que se suma el hecho de que en el magíster existe una especie de “bolsa de trabajo” donde se ofrecen diferentes temáticas y que pueden escoger como tema para su tesis. 

Comentan que a ellas les llamó la atención la propuesta del investigador del INACH y especialista en Áreas Marinas Protegidas, Dr. César Cárdenas. Solenne señala que “Él compartió una oferta en nuestro máster, existe una lista de tópicos en los que se puede ofrecer y tú puedes escoger en qué temas hacer tu tesis, nosotras miramos, nos interesó y lo contactamos, la verdad es que fue todo muy rápido”. Su compañera Nuria complementa: “Nos hicieron una entrevista, hablamos de las posibilidades que había para trabajar y al final nos dijeron ‘pues venga, vamos a hacerlo’”. 

Fue así como Solenne llegó a Punta Arenas en noviembre y estuvo colaborando con el investigador del INACH Dr. Lucas Krüger durante el verano austral en Antártica, mientras que Nuria se incorporó en febrero al Instituto.

Expresan que el trabajo que desarrollaron se enfocó principalmente en ecología de pingüinos barbijos y adelia. “Las dos trabajamos con pingüinos, pero cada una con diferentes variables. Por ejemplo, con el barbijo estuvimos revisando datos del 2019 y 2021, en donde hemos visto que hay diferencias ambientales respecto de un año al otro, las aguas están más cálidas, hay menos frío y menos hielo en la superficie y, por tanto, menos clorofila y es menos productivo. Estamos estudiando como de un año al otro afectan los cambios del ambiente a la manera en cómo se alimentan los pingüinos. Algunos resultados preliminares que encontramos fueron que la distancia para buscar alimento depende de la productividad oceánica, o sea, en años más cálidos cuando hay baja de productividad, necesitan moverse más para encontrar alimento y así tienen mayor dispersión y se alimentan más aislados uno de los otros. Entonces estamos viendo esas diferencias a nivel de comportamiento”, explica Nuria. 

Los datos los obtuvieron a partir de dispositivos GPS que se colocaron en expediciones científicas antárticas de los años 2019 y 2021. “Con este GPS puedes obtener el seguimiento, saber dónde han estado, por cuánto tiempo han estado viajando en el océano, qué tan profundo han llegado, en definitiva, mucha información que nos dice el comportamiento de los pingüinos. Por un tiempo largo, tú no puedes ver a los pingüinos y es un misterio porque no sabemos exactamente dónde han estado, entonces con este seguimiento podemos conocer a qué lugares han llegado”, aclara Solenne. 

Solenne Belle, estudiante de magíster que viajó a Antártica.

Efectúan un seguimiento en tres dimensiones (3D) en donde observan variables como la profundidad. “Por ejemplo, al hacer los perfiles vemos si han descendido más abajo, cuánto tiempo han estado en el fondo, lo que pasa es que si encuentran una presa se quedan mucho rato comiendo y aguantan más”, agrega Nuria. 

Este tipo de estudios es de gran utilidad, por toda la información que entregan y que permiten entender de mejor manera el comportamiento de alimentación de los pingüinos y a la vez poder entender potenciales cambios y los factores externos que pueden influenciarlos para posteriormente mejorar las estrategias de protección de estas especies. Este tipo de investigaciones son parte de los estudios de apoyo a la propuesta de Área Marina Protegida en la península Antártica, un trabajo que se realiza en conjunto con Argentina desde 2012.

Una enriquecedora experiencia

Consultadas sobre cómo se sintieron en Punta Arenas, una ciudad puerta de entrada a la Antártica, señalan: “Nos hemos sentido muy bien acá, es maravilloso porque ves que el mar está muy cerca y observas mucha variedad en aves marinas. Cada mañana cuando vengo a trabajar veo petreles gigantes, gaviotas y el ambiente de la ciudad es muy hermoso, hay muchas cosas que ver aquí, muchos lugares que recorrer. Entonces es difícil enfocarse en el computador teniendo ese hermoso paisaje, además que la gente nos recibió muy bien acá, son muy amables y acogedores acá, y eso se agradece”, menciona Solenne. 

“Esta ciudad transmite paz, hay mucha tranquilidad y ves que el aire se respira diferente, sobre todo si vienes de una ciudad más grande, que todo lo que ves te parece tan distinto. Los alrededores son preciosos”, comenta Nuria.  

Ellas además invitan a jóvenes de otros lugares del mundo a que hagan su tesis de posgrado apoyados por INACH en Punta Arenas: “Experiencias como esta te ayudan a ampliar la red de contactos, te brindan oportunidades y sobre todo INACH es una buena puerta si quieres introducirte en el mundo de los ecosistemas polares. Es bueno llegar aquí, conocer gente, hacer contactos y coger un poquito de práctica. Solenne, por ejemplo, pudo llegar a Antártida y eso como estudiante es una gran oportunidad”, opina Nuria, y Solenne añade: “Todo es positivo aquí, si te gusta Antártica puedes conocer a diferentes investigadores y como todo es muy pequeño puedes darte el tiempo de conocer bien a las personas y también hacer nuevas amistades de otras nacionalidades”, dijo.  

Al cierre de esta nota, las jóvenes agradecieron al INACH por la experiencia vivida, por los nuevos aprendizajes y por el grato recibimiento en la ciudad austral. Asimismo esperan en el futuro volver a trabajar en Antártica.  

El INACH es un organismo técnico dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos y tiene entre sus misiones el incentivar el desarrollo de la investigación científica, tecnológica y de innovación en la Antártica, el fortalecimiento de Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y promover el conocimiento de las materias antárticas a la ciudadanía.