Un termómetro para el calentamiento global.
Monitorear el clima permite entender, predecir y proyectar los efectos, riesgos y amenazas de sus cambios. Es clave poder capturar datos mediante instrumentos de observación, para su posterior análisis y utilización en la toma de decisiones, así como en la formulación de acciones de mitigación y adaptación necesarias para el futuro social y económico de los países y sus habitantes. Este tipo de iniciativas es relevante en un país altamente vulnerable al clima como lo es Chile
Para poder dimensionar lo frágiles que somos ante el cambio climático y lo muy vinculados que estamos al Continente Blanco, Chile cumple con siete de las nueve características de vulnerabilidad definidas en la CMNUCC[1] 1992, entendiendo que a nivel global existen variaciones que afectan de manera heterogénea a los diferentes ecosistemas y sectores del planeta, los efectos asociados a fenómenos como el calentamiento global se ven intensificados en las regiones polares donde existe un equilibrio frágil y susceptible a dichas variaciones.
A través de un proyecto liderado por el INACH se instala una red de sensores multiparamétricos que abarca cerca de 2.200 kilómetros lineales, desde el sector norte de las islas Shetland del Sur, avanzando latitudinalmente por las bases y refugios chilenos en Antártica. Esto representa la red de sensores permanentes más austral que el país haya instalado hasta ahora en Antártica, permitiendo disponer de una poderosa herramienta para entender de mejor manera la dinámica de los ecosistemas antárticos y a su vez aprovechar las condiciones de laboratorio natural de cara a enfrentar el cambio climático que ya se encuentran afectando el contexto territorial chileno y que, con certeza, proveerá datos fundamentales para que los modelos de desarrollo futuros se basen en información científica de calidad. Los cuatro primeros puntos de la red se instalaron durante la LVIII Expedición Científica Antártica (ECA 58) y se ubican cerca de las bases Profesor Julio Escudero, Yelcho, Teniente Luís Carvajal y la Estación Polar Conjunta Glaciar Unión.

El trabajo de campo, dificultades y parabienes
«Durante las actividades realizadas en esta primera campaña logramos instalar de manera exitosa cuatro estaciones meteorológicas de un total de 21 planificadas, esto constituirá la Red Latitudinal de Estaciones Multiparamétricas en Antártica, sin duda una de las iniciativas que proveerá una herramienta poderosa para comprender de mejor manera los efectos del Cambio Climático en los ecosistemas particularmente frágiles de la península Antártica.
Pero este resultado no es un logro individual, muy por el contrario, no lo habríamos logrado sin el apoyo y experiencia de las personas que año a año hacen posible que las Expediciones Científicas en Antártica logren sus objetivos, y me refiero a todas aquellas personas cuyos nombres no aparecen en los papers, es decir el personal logístico, tripulaciones de los buques públicos y privados, las personas pertenecientes a las diferentes ramas uniformadas y todos aquellos colegas y actores tras bambalinas, relaciones humanas que sin duda tendremos siempre en nuestra memoria tanto profesional como personal.
En otro ámbito, tal como el clima extremo que caracteriza al continente blanco, las actividades en terreno están marcadas por un alto nivel de dificultad y riesgo, asociado a un amplio espectro de condiciones que dificultan el trabajo de campo, las condiciones agrestes propias de los sitios de estudio se suman a variables atmosféricas adversas como las bajas temperaturas, los fuertes vientos y los altos índices de radiación, por nombrar algunas, pero todo eso pasa a segundo plano cuando te detienes un momento para contemplar la impresionante, imponente e inmensa naturaleza que sólo Antártica cobija, desde los curiosos y tiernos pingüinos hasta las majestuosas ballenas, todo esto perfectamente orquestado y resguardado por los cordones montañosos y la inmensidad de los glaciares. No tengo dudas, es la mejor campaña en terreno que he vivido». (Sebastián Alfaro, Ing. Unidad de Proyectos tras participar de la ECA58).

Visita el sitio de las red de sensores
Para lograr estos productos se realizarán las siguientes acciones estratégicas:


Vinculación con el Observatorio del Cambio Climático
En complemento, el programa Observatorio de Cambio Climático (OCC) del Ministerio de Ciencias, Tecnología, Conocimiento e Innovación integrará los sensores existentes dentro del territorio nacional, para así crear una red de sensores descentralizada (esto es, que incluya tanto sensores de instituciones públicas como privadas) con adecuada densidad y variedad de instrumentos de observación de la Tierra a lo largo del territorio nacional. El Observatorio dispondrá de una gobernanza, que establecerá estándares interoperables, y que dirigirá, coordinará y facilitará colaboraciones entre la comunidad científica, la ciudadanía, el sector público y el sector privado.
Por tanto, el INACH provee al país de un sistema de monitoreo ambiental integrado en el Territorio Chileno Antártico (que abarca Atmósfera, Océano, Sísmica) que permite estudiar variaciones ambientales a diferentes escalas temporales (fluctuaciones estacionales, interanuales), para poder contar con información relevante, atingente y en tiempo real de variables relacionadas con Cambio Climático y de esta forma fortalecer la labor científica y predictiva para Chile continental.